Muere la compositora Marisa Manchado en el accidente de tren de Urda

La autora de La Regenta y Premio Nacional de Música 2024 figuraba entre las desaparecidas del choque del 28 de octubre. Fundó la Asociación Madrileña de Compositores y firma más de 150 obras.

La compositora Marisa Manchado, Premio Nacional de Música 2024, ha muerto en el accidente de tren de Urda (Toledo).

La Asociación Madrileña de Compositores (AMCC), que ella fundó y presidió, confirmó este sábado el fallecimiento. Manchado (Madrid, 1956) figuraba entre las personas desaparecidas tras el choque entre convoyes del 28 de octubre. La noticia llega con una crueldad de calendario: esta semana iba a participar en un encuentro sobre su obra en la Universidad de Sevilla.

Hay compositores que ocupan portadas y otros que ocupan programas de concierto. Manchado pertenecía al segundo grupo, el que sostiene el repertorio sin que nadie le haga una foto en la puerta del Auditorio.

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De la electroacústica a La Regenta: lo que deja detrás

Su catálogo supera las 150 obras y abarca música pedagógica, de cámara, vocal, sinfónica, ópera y electroacústica. No es una cifra de adorno: es lo que se escribe cuando se trabaja durante cinco décadas sin esperar a que llegue el encargo grande. Se formó en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, cursó un postgrado de composición asistida por ordenador en la Université París VIII-Saint Denis y se doctoró en Musicología en la Complutense. También es doctora en Psicología. Sus maestros: Carmelo Bernaola, Luis de Pablo, Horacio Vaggione Franco Donatoni y Brian Ferneyhough.

Firmó tres óperas. El Cristal de Agua Fría (1994), con libreto de Rosa Montero; Escenas de la Vida Cotidiana (1997), con texto de Elena Montaña y Gregorio Esteban; y La Regenta, encargo de el Teatro Real y del Teatro Español sobre la novela de Clarín. Esta última le valió el Premio Nacional de Música en 2024. El jurado destacó su 'lectura actualizada de un clásico' y el 'largo compromiso de la compositora con la igualdad'.

Fuera de la ópera también dejó huella: el ballet Rhapsodie... du Cerf-Volant (París, 1995), la música para la proyección de La Passion de Jeanne D'Arc de Dreyer (Teatro de la Zarzuela, 2006) y Notas para la paz, un concierto para fagot y orquesta que le pidió la Orquesta Nacional de España en 2012. Este abril se estrenó en el Auditorio Nacional Un mar de hielo, la suite sinfónica que llevaba La Regenta al terreno orquestal.

El canon se amplía cuando alguien se molesta en buscar a quienes faltaban, y ella se pasó medio siglo haciéndolo.

La gestora que se tomó en serio el archivo

Además de componer, Manchado ejerció de gestora y divulgadora. Fue subdirectora general de Música y Danza del INAEM entre 2007 y 2008, bajo la dirección de Juan Carlos Marset, y vicedirectora del Conservatorio Teresa Berganza entre 2001 y 2018, año en que se jubiló. En 2021 fue designada colaboradora honoraria del Departamento de Musicología de la Complutense.

En lo editorial dejó dos títulos que se siguen citando: Música y Mujeres, Género y Poder (1998), una de las primeras obras que abordó la música desde la perspectiva de género, y Mis queridas genias (2023), un recorrido por las compositoras que marcaron su carrera. Desde 2022, su archivo personal está custodiado por la Biblioteca Nacional.

El encuentro que iba a celebrarse esta semana llevaba por título Música para el presente: Diálogos con la obra de la compositora Marisa Manchado. Iba a compartir mesa con la intérprete Rocío de Frutos, la gestora Yolanda Sánchez y los docentes Alejandra Pacheco y José J. Roa. No era un homenaje póstumo. Era una conversación de trabajo.

El reconocimiento que siempre llega con retraso

España tiene una relación complicada con sus compositoras: las programa, las aplaude y luego las olvida en el siguiente ejercicio presupuestario. A Manchado el Premio Nacional de Música le llegó en 2024, cuando La Regenta ya llevaba años en el mundo y el catálogo superaba el centenar de partituras. El galardón no descubrió nada. Solo puso por escrito lo que el circuito profesional sabía desde hacía décadas.

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Ahí está la trampa de estos reconocimientos tardíos. El premio llega cuando la obra ya está hecha y sirve más para legitimar al jurado que para cambiarle la vida a la homenajeada. Con Manchado, al menos, funcionó como palanca: de golpe, medios que nunca habían escrito su nombre publicaron perfiles. Duró lo que dura un ciclo de noticias.

Queda su música, que es lo que ella habría reclamado. Queda el archivo en la Biblioteca Nacional, dos libros incómodos y un puñado de compositoras jóvenes que la citan como quien cita a un clásico. Y quedan las preguntas sobre el accidente del 28 de octubre, la investigación ferroviaria y el resto de víctimas, un asunto que sigue sin relato cerrado y que merece más tinta de la que está recibiendo.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Marisa Manchado, Premio Nacional de Música 2024, murió en el accidente de tren de Urda.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Deja 150 obras, tres óperas y un archivo que reescribió el canon femenino.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta: España reconoce a sus compositoras cuando ya no pueden recogerlo.