Luz y gas: así puedes renegociar tu tarifa fija antes de que lleguen las primeras facturas altas del otoño

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Por qué septiembre y octubre son el momento de mover ficha

El calendario energético empuja en una dirección clara: el consumo doméstico crece cuando llega el frío y, con él, los precios. Un hogar medio pasa de gastar entre 200 y 250 kWh al mes en otoño a entre 300 y 400 kWh en invierno, según los perfiles que maneja el sector, y el mercado mayorista lo refleja. En 2025 el 'pool' promedió 97 €/MWh en enero y 108 €/MWh en febrero, frente a 53, 27 y 17 €/MWh en marzo, abril y mayo, y el PVPC tiende a marcar máximos invernales situándose por encima del mercado diario. Septiembre y octubre son el último tramo razonablemente barato —la eólica y las temperaturas suaves contienen los precios— antes de que la demanda de calefacción tense el sistema. El gas acompaña ese movimiento: en MIBGAS pasó de 36,45 €/MWh en septiembre a 40,16 en octubre y 44,29 en noviembre de 2024.

A esa lógica de mercado se suma una razón práctica: los plazos. El cambio de comercializadora se resuelve en un máximo de tres semanas (21 días) y, si no hace falta tocar la instalación, puede acortarse a 15, pero nunca es inmediato. Firmar en septiembre u octubre asegura que la nueva tarifa esté operativa antes de los meses de mayor gasto, y quien opta por un precio fijo blinda el término de energía durante 12 o 24 meses. El momento importa también porque muchas ofertas caducan o se revisan: hay contratos que actualizan precios con el IPC cada 1 de enero y promociones que, al agotarse, disparan la factura sin que el consumidor lo perciba. La CNMC obliga a comunicar cualquier subida de forma transparente, con comparativa y derecho a rescindir sin coste. Entre octubre de 2024 y marzo de 2025, los hogares en tarifa regulada pagaron de media 72 euros más que los del mercado libre, según Hello Watt. Comparar antes de decidir es gratis en el comparador de la CNMC.

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