Si alguna vez te ha dado vergüenza devolver un libro con unos cuantos meses de retraso, tranquilo. Siempre hay alguien que te gana en la escala de los récords mundiales de la procrastinación lectora. En Kiama, un pueblecito costero a 120 kilómetros de Sídney, una familia ha batido todas las marcas: ha devuelto un ejemplar de Las Antigüedades de Atenas nada menos que 150 años después. La multa acumulada, calculada en euros de 2026, ascendía a 18.000 euros. El consistorio, lejos de montar un show recaudatorio, ha preferido perdonar la deuda y celebrar el reencuentro con la historia local.
El libro, un tratado ilustrado sobre arquitectura griega publicado en 1858, apareció como si protagonizara su propia novela de misterio. Durante unas obras, los dueños de una vivienda retiraron una chimenea tapiada y allí, en un viejo arcón de té escondido, encontraron el volumen intacto. Ross Simmons, descendiente de la familia, se topó con el sello de la antigua biblioteca municipal de Kiama al revisar los libros y decidió devolverlo. Cree que el ejemplar —con el número 506 y espectaculares láminas desplegables de monumentos griegos— pudo haber sido tomado por su bisabuelo, un cantero que trabajó en las Casas del Parlamento británico antes de emigrar a Australia.
El hallazgo tras la chimenea: arqueología doméstica con polvo y ternura
El libro llevaba décadas emparedado como un tesoro accidental. Nadie sabe cómo acabó allí exactamente, pero encaja con la vida del bisabuelo John Simmons: fue aprendiz de cantero en Londres, participó en la construcción del Parlamento y luego emigró a Australia, donde su carrera siguió ligada a la arquitectura. Quizás usó aquel ejemplar para estudiar los monumentos de la antigua Grecia y, en una de esas mudanzas del siglo XIX, el arcón quedó olvidado tras la chimenea. Lo que sí sabemos es que las normas del libro impresas en su interior fijaban una devolución en un mes y una multa de tres peniques por semana. A ese ritmo, la deuda acumulada se traduce hoy en unos 28.000 dólares australianos, unos 18.000 euros, una cifra que haría temblar a cualquier moroso bibliotecario.
La factura que no llegó: 18.000 euros perdonados entre risas
El alcalde de Kiama, Cameron McDonald, ha decidido condonar la multa sin pensárselo dos veces. Ni siquiera se ha planteado buscar a los herederos legales de la deuda, porque los registros de préstamos de la década de 1870 se perdieron hace mucho. Así que la familia Simmons se ha ahorrado un disgusto económico y la biblioteca recupera un ejemplar valiosísimo para su colección de estudios locales. La responsable de las bibliotecas, Michelle Hudson, bromeó con una frase que ya es historia del crowdfunding literario: “No queremos tener que esperar otros 150 años para que vuelva”.
“No queremos tener que esperar otros 150 años para que vuelva”, bromeó Michelle Hudson, responsable de las bibliotecas de Kiama.
Y es que, aunque el libro tiene algunos daños por humedad, sus láminas desplegables de los monumentos griegos se conservan sorprendentemente bien. Ya no volverá a estar en circulación, pero cualquiera puede consultarlo en la sección de historia local. Un final feliz para una obra que, literalmente, había sido tragada por la pared.
El enigma del lector fantasma: ¿olvido, robo o herencia involuntaria?
Sin los registros de préstamos originales, es imposible saber quién lo retiró exactamente ni cuándo. Pudo ser el bisabuelo, pudo ser otro familiar o incluso un amigo de la familia que lo tomó prestado y nunca lo devolvió. La construcción de viviendas australianas en el siglo XIX a menudo reutilizaba arcónes viejos como aislamiento, así que quizás el escondite no fue intencionado. Lo que sí parece claro es que este libro nunca pisó la biblioteca tras su registro en 1872, porque el sello original permaneció intacto hasta que lo descubrieron en 2026.
La historia huele más a despiste monumental que a crimen literario. John Simmons era un artesano serio que necesitaba documentarse, y en una época sin internet, los libros de referencia eran oro. El hecho de que el volumen sobreviviera al fuego, a las reformas y al paso del tiempo sin perderse es un milagro digno de cualquier vitrina. En Kiama ya lo están preparando para que, esta vez, no vuelva a desaparecer.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Un libro de 1858 sobre arquitectura griega ha sido devuelto a la biblioteca de Kiama (Australia) 150 años después.
- 🔥 ¿Por qué importa? La multa acumulada era de 18.000 euros, pero el ayuntamiento la ha perdonado entre agradecimientos y carcajadas.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos recuerda que, en la era de lo instantáneo, a veces lo viejo regresa sin previo aviso y sin multa.



