Joe Jonas se ha plantado este verano en Xàbia con ganas de sol y playa, y ha salido del pueblo con una teoría que ni Black Mirror. “Todo el mundo era holandés”, ha soltado entre risas en el podcast de los Jonas Brothers, porque tanto el dueño de la casa que alquiló como hasta la gente de la farmacia hablaban neerlandés. La anécdota era tan surrealista que su familia tuvo que preguntar por qué aquel rincón alicantino parecía Ámsterdam con calas. La respuesta —un vuelo directo, colega— le dejó a cuadros.
El vídeo del podcast ya está rebotando en TikTok, claro, y mientras medio internet se parte con la reacción del mediano de los Jonas, en Xàbia el runrún es otro. Allí llevan años viendo cómo el turismo de alto poder adquisitivo cambia hasta la forma de ir a comprar el pan. Y la bromita del cantante ha servido para ponerle un altavoz inesperado a un malestar que no entiende de pasaportes.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 8.5/10. Tiene todos los ingredientes: un famoso internacional alucinando en la costa alicantina, un podcast viral y unos vecinos que contraprograman con datos de alquileres imposibles. Drama generacional con pinta de durar todo el verano.
Qué pasó exactamente en ese podcast de los Jonas Brothers
Joe contó que alquiló una casa a las afueras de Valencia —en realidad en Xàbia, ya sabes— y se encontró con un tándem holandés de propietario y cuidadores. “Fui a la farmacia, holandeses; fui a la tienda, holandeses”, remató entre las carcajadas de Nick y Kevin. La sensación de estar en un episodio de Black Mirror fue tal que preguntaron a varios vecinos por qué aquello parecía un pueblo neerlandés con palmeras.
La explicación, tan prosaica como un billete de avión directo, le dejó con cara de póker. Xàbia, como buena parte de la Marina Alta, lleva décadas siendo el refugio mediterráneo de jubilados y teletrabajadores europeos. Pero el chiste de Joe, sin pretenderlo, ha puesto el dedo en la llaga: el perfil de quien puede permitirse esas casas está muy lejos del vecino de toda la vida.
Por qué Xàbia no es solo una colonia holandesa (y qué dice la gente que vive allí)
Basta con bajar de las urbanizaciones de la montaña al centro o al Arenal para entenderlo. “Lo de que parezca una colonia de holandeses, nada de nada”, zanja Rafa Rocha, del centro de buceo Cabo la Nao y vecino desde 2008. Él ve cada día un turismo mucho más variopinto: en verano la playa se llena de familias españolas, y en el casco histórico hay comunidad árabe, latinoamericana y una mezcla difícil de reducir a un solo pasaporte.
Otra cosa son las zonas altas, las villas con vistas a la Granadella donde seguramente se alojó Joe Jonas. Ahí sí hay concentración de propietarios neerlandeses, belgas o alemanes que viven bastante ajenos al bullicio del pueblo. “Son mansiones, exclusivas y caras. Nosotros las vemos desde el barco”, apunta Rafa, que conoce bien ese mapa por su trabajo.
La Xàbia que vio el cantante es la de las urbanizaciones de lujo, no la del vecino que ya no puede ni entrar a su cala favorita en agosto.
La convivencia no es conflictiva, pero tampoco hay demasiado roce. Muchos de esos residentes bajan a sus restaurantes de confianza y luego vuelven a su burbuja privada. La sensación de que el pueblo avanza a dos velocidades se ha instalado entre los vecinos, sobre todo cuando llega el calor y los alquileres se disparan.
El turismo que expulsa a la gente de su propio pueblo
Porque si hay algo que no distingue nacionalidades es el precio de la vivienda. Rafa lo sufre en su centro de buceo: este año no han podido completar plantilla porque ningún trabajador temporal encuentra alojamiento asequible. “Nos preguntan si la oferta lleva casa incluida; ya pedimos directamente gente con residencia en la zona”, cuenta. Y las familias españolas que antes alquilaban una semana por 800 euros ahora se encuentran tarifas de 1.800 o 2.000 euros. Algunas se van, y las que se quedan gastan menos en comercios.
El otro vecino consultado por Vanitatis es todavía más crudo: “El turismo está expulsando a la gente autóctona. El Ayuntamiento mira a otro lado porque es una fuente de dinero, no hay ninguna medida que favorezca a la gente del pueblo”. El ejemplo que todos repiten es el del antiguo canal de La Fontana, un espacio de uso gratuito para las familias que amarraban sus barcas y que en 2018 se convirtió en un puerto deportivo con amarres de hasta 60.000 euros. “Un pequeño Puerto Banús”, lo define Rafa.
La paradoja es salvaje: mientras los famosos llegan buscando privacidad y atardeceres de postal, los de aquí se quedan sin poder pisar sus propias calas porque hay que reservar acceso o directamente están colapsadas. “Estás esperando todo el año a que haga bueno y cuando llega no puedes ni entrar”, resume el buceador con una mezcla de rabia y resignación.
A Joe Jonas le pareció raro que todos fueran holandeses. A los vecinos de Xàbia lo que les parece raro es que su pueblo se esté convirtiendo en un escaparate para quien pueda pagarlo. Y lo han contado justo cuando el altavoz de los Jonas Brothers encendía el debate. El drama no es el pasaporte, es el precio. Mientras los alquileres sigan esta escalada, la próxima anécdota veraniega de un famoso será la de no haber encontrado ni un solo vecino local en todo el mes de agosto.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Joe Jonas, los Jonas Brothers y los vecinos de Xàbia (con Rafa Rocha como portavoz improvisado).
- 🔥 ¿Cuál es el drama? La anécdota del cantante sobre los holandeses ha puesto el foco en un turismo masivo que expulsa a la población local.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque mezcla famoseo inofensivo con un problema real de vivienda y gentrificación que cualquier joven reconoce.




