Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.
El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.
8Iglesia de San Martín
La iglesia de San Martín es la parroquia más antigua de Plasencia: un templo románico del siglo XIII situado en el casco histórico, a un minuto a pie de la Plaza Mayor. De la fábrica original se conservan la pared sur y el jambaje de la portada norte, donde una inscripción fechada en la Era MCCXXVIII (1228) remite a sus orígenes medievales. El interior se organiza en tres naves y sorprende su techumbre de madera con trama hexagonal, que tras el incendio de 2020 hubo de reconstruirse con técnicas de modelado e impresión 3D para recuperar la forma arquitectónica exacta. Su interés no es solo arquitectónico: integrada en la plaza a la que da nombre, es la puerta natural al recorrido monumental de la ciudad y uno de los pocos templos que guardan memoria de la Plasencia fundacional, cuando el núcleo urbano crecía en torno a este primitivo lugar de culto.
Lo que la hace imprescindible es su retablo mayor, considerado el mejor de la ciudad: una obra plateresca de talla dorada y policromada iniciada en 1557 por el entallador Francisco Rodríguez por encargo del obispo Gutiérre de Vargas Carvajal, que combina esculturas con tablas pintadas por Luis de Morales, "el Divino", entre 1565 y 1570. Esas tablas, que narran los misterios de la Virgen y a San Martín partiendo su capa con el pobre, sufrieron daños por el humo en el incendio del 2 de agosto de 2020. Restaurada y reabierta, la iglesia funciona hoy como centro expositivo con visita autoguiada mediante tabletas y acceso adaptado para personas con movilidad reducida; en 2025 acoge "Homo Ousios", muestra por el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, por 5 euros: una ocasión inmejorable para contemplar de cerca una joya del Renacimiento extremeño.
