10 monumentos imprescindibles en Plasencia (Cáceres)

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Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.

El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.

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Muralla urbana y Torre Lucía

Torre Lucia (Plasencia)

La muralla es el gran argumento patrimonial que da carácter a Plasencia, el elemento que explica por qué su casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural. Alfonso VIII mandó levantarla tras fundar la ciudad en 1186 y, aunque la invasión almohade de 1196 interrumpió las obras durante un año, la cerca quedó rematada en 1201 con un sistema defensivo doble: lienzo y barbacana separados por un foso, reforzado con torres semicirculares o cubos. Su perímetro rondaba los 2,2 kilómetros y llegó a contar con más de 70 cubos, de los que hoy sobreviven unos 20, asomados entre las casas o integrados en conventos y palacios. Aun así, se conservan sus cinco puertas históricas y dos postigos: la del Sol, la renacentista Berrozana con su arco de medio punto y el escudo de los Reyes Católicos, la de Coria, la de Trujillo y la de Talavera. Recorrer sus lienzos a pie de calle, viendo cómo la piedra medieval convive con la vida contemporánea, es la mejor manera de leer la ciudad.

La mejor puerta de entrada a esa lectura es la Torre Lucía, el cubo más grande y mejor conservado de todo el recinto y el único de planta rectangular que sigue en pie. Se alzaba junto al antiguo alcázar, demolido en el siglo XX, y su nombre recuerda la hoguera que se encendía en lo alto para guiar de noche a los viajeros y avisar de peligros a los castillos vecinos. Hoy alberga el Centro de Interpretación de la Ciudad Medieval, con maquetas y audiovisuales que explican la configuración de la cerca, y desde su interior se accede a un adarve transitable desde el que se contemplan dos tramos de muralla a distinta altura y una panorámica que alcanza la sierra. La visita es gratuita, de martes a domingo en horario de mañana y tarde, y en menos de media hora permite comprender por qué la cerca placentina merece una parada en cualquier ruta por Extremadura.

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