Exposición de Dalí Gaudí en Figueres: redescubre la admiración de un genio por otro

La delegación del COAC en Figueres acoge una muestra que rescata la admiración de Salvador Dalí por la arquitectura de Antoni Gaudí. Incluye fotografías, performances y guiños poco conocidos que conectan a ambos genios.

Para muchos, la conexión entre Salvador Dalí y Antoni Gaudí no resulta evidente a primera vista, pero una nueva exposición en Figueres llega para redescubrir la admiración que el pintor surrealista sentía por el arquitecto modernista. La muestra ‘Dalí admira a Gaudí’ puede verse hasta el 10 de septiembre en la delegación del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya en Figueres y más tarde viajará a Martorell.

Fotografías que capturan una fascinación insospechada

Producida por Amics dels Museus Dalí y comisariada por Josep Playà —periodista y profundo conocedor del universo daliniano—, la exposición reúne alrededor de quince fotografías, carteles y documentos que revelan cómo Dalí se dejó retratar en escenarios emblemáticos de Gaudí como La Pedrera, el Park Güell, la Casa Batlló o la Sagrada Família. Las imágenes, tomadas entre principios de los años 50 y 1975, son obra de fotógrafos de la talla de Francesc Català-Roca, Ricardo Sans, Man Ray o Robert Descharnes.

Según Playà, el propio pintor elegía la ubicación, la pose y hasta el encuadre, convirtiendo cada instantánea en un acto performativo. Lo que parecía un simple reportaje se transformaba en una declaración de principios. Dalí se servía de la fotografía para ensalzar a un arquitecto al que defendió en público cuando todavía no existía un consenso general sobre su legado.

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Uno de los momentos más llamativos que recoge la muestra son las performances que el artista llevó a cabo en el Park Güell en 1956 y 1966, invitado por los Amics de Gaudí. En la primera conferencia en la que participó, Dalí pronunció unas palabras que sintetizan su mirada: “Elevar torres de carne viva y huesos vivos al cielo vivo por excelencia de nuestro mediterráneo, esto fue la arquitectura de Gaudí”. Acto seguido pintó con alquitrán sobre una lona de seis metros unas torres que aludían a la Sagrada Família, obra que desapareció cuando los empleados la enrollaron antes de que secara el material.

Ecos gaudinianos en el Teatre-Museu Dalí

La exposición también invita a descubrir los guiños que Dalí introdujo en su gran obra, el Teatre-Museu de Figueres, inaugurado en 1974. En la sala Palau del Vent, por ejemplo, intervino un sofá modernista atribuido a Gaudí pintando un paisaje ampurdanés con el Montgrí y el Canigó nevado. Allí descansaba y sesteaba mientras avanzaban las obras del museo. Bajo la cúpula, un altar con la escultura Cristo twisteado rodeada de espejos evoca la atmósfera del taller del arquitecto.

Estos detalles, a menudo inadvertidos, refuerzan la idea de que la influencia no fue un capricho pasajero. Dalí defendió la continuación de la Sagrada Família cuando en los años 50 se debatía si completar el templo, e incluso planeó —aunque sin éxito— una corrida benéfica con Luis Miguel Dominguín y la representación de la ópera Atlántida de Manuel de Falla frente al templo para recaudar fondos.

Dalí y Gaudí

La Sagrada Família como inspiración recurrente

Una de las instantáneas más llamativas muestra a Dalí en el interior de la Sagrada Família en 1965, publicada por el diario ABC. De pie junto a la fachada del Nacimiento y con las obras de la Pasión al fondo, el artista parece profetizar el futuro de un edificio que defendería sin descanso. La imagen resume a la perfección esa comunión entre dos genios que jamás se cruzaron en vida —Dalí tenía 22 años cuando murió Gaudí— pero que compartieron un universo telúrico y mediterráneo.

En 1933, apenas un año después de la muerte del arquitecto, Dalí ya había escrito en la revista surrealista Minotaure un artículo reivindicando su arquitectura. El artículo fue un gesto visionario, porque entonces el legado gaudiniano no contaba con el reconocimiento internacional del que goza hoy.

Dalí entendió que la obra de Gaudí no era solo arquitectura, sino una explosión de materia y sueño que tocaba las mismas fibras del surrealismo.

La exposición también rescata carteles diseñados por el pintor con motivos gaudinianos, como el Surréalisme de 1969 —que sirvió de portada para un suplemento de Paris Match— o el que ideó para la inauguración de la galería Gaudí en 1971. Son piezas que muestran un diálogo constante y que complementan un discurso curatorial cargado de hallazgos.

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Un vínculo que la historia del arte apenas había explorado

La relación entre Dalí y Gaudí no ha ocupado un lugar central en los estudios académicos, pero esta muestra ayuda a llenar ese vacío. La elección de Figueres como sede no es casual: la ciudad natal de Dalí alberga su museo más ambicioso y ahora, a muy pocas calles, el público puede sumergirse en esta correspondencia creativa que el comisario Josep Playà ha sabido trenzar con imágenes, textos y objetos en un discurso accesible y lleno de matices.

La exposición reserva también un espacio para los amigos ampurdaneses del pintor que contribuyeron a difundir la obra de Gaudí, como Francesc Pujols —autor de La visió artística i religiosa d’en Gaudí, reeditado con prólogo de Dalí en 1969— o Carles Fages de Climent, que defendía que el arquitecto se inspiró en el retablo de Castelló d’Empúries para los pináculos de la Sagrada Família. La muestra no solo reivindica a Gaudí; recupera toda una red de complicidades intelectuales que el tiempo había difuminado. Merece la visita.

Ficha técnica

  • Título: Dalí admira a Gaudí
  • Autor o autora: Comisariada por Josep Playà
  • Qué puedes ver: Fotografías de Dalí en escenarios de Gaudí, carteles, documentos y objetos vinculados.
  • Recinto y ciudad: Delegación del Alt Empordà del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, Figueres