Si este agosto buscas una escapada refrescante sin salir de España, apunta estos siete lagos de montaña.
No basta con llegar en coche: casi siempre hay que caminar entre bosques o superar un desnivel para que el lago aparezca de golpe. Ese esfuerzo es parte del encanto. Eso sí, conviene saber que en muchos de estos espacios naturales protegidos el baño está prohibido para preservar los ecosistemas. El plan perfecto es ponerse las botas, disfrutar de la ruta y dejarse sorprender por el paisaje.
Estany de Sant Maurici, Lleida
Hablar de lagos de montaña en España es hablar del Estany de Sant Maurici, en el corazón del Pirineo catalán. Rodeado de bosques de pino negro y con las cumbres de Els Encantats al fondo, es uno de los paisajes más fotografiados del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. La excursión arranca en Espot, desde donde se puede subir a pie o con los taxis todoterreno autorizados que te dejan a un paso del lago. Si solo quieres un paseo suave, bordea la orilla y acércate a la cascada de Ratera; los más senderistas pueden enlazar con los estanys de mayor altitud.
Lagos de Covadonga: Enol y Ercina, Asturias
Dos lagos de origen glaciar que forman una de las postales más icónicas de los Picos de Europa. El Enol y el Ercina regalan una ruta circular sencilla, apta para cualquier persona que camine con regularidad, y en verano basta con alejarse unos minutos de la carretera para encontrar una perspectiva mucho más salvaje. Eso sí, el acceso está regulado: hay que dejar el coche y utilizar el servicio de autobuses habilitado desde los puntos autorizados. No olvides que el baño está prohibido, así que disfruta del chapuzón solo con la mirada.
Laguna Negra de Urbión, Soria
Con sus aguas oscuras y las leyendas que la rodean, la Laguna Negra es la puerta más mágica a la sierra soriana. En verano también tiene el acceso controlado: aparcas en el Paso de la Serrá y subes a pie o en el autobús lanzadera. Una vez arriba, al pasear entre los los espesos pinares y las paredes de granito entiendes por qué este rincón del Parque Natural Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión ha inspirado tantas historias. Quienes quieran más pueden continuar hacia las lagunas superiores y los Picos de Urbión.
El verdadero lujo de agosto no es la playa, sino una ruta de montaña que termina con un lago glaciar a tus pies.
Ibón de Plan o Basa de la Mora, Huesca
En Aragón llaman ibones a estos lagos de montaña, y el de Plan (también conocido como Basa de la Mora) es uno de los más populares. La pista forestal desde Saravillo te acerca bastante, pero los últimos 45 minutos hay que hacerlos a pie. La recompensa es un lago escoltado por bosques y montañas, con la leyenda de la princesa mora que según cuentan aparece en sus aguas la noche de San Juan. Respeta siempre la señalización, porque el entorno es muy frágil. (Ah, y fíjate en un pequeño guiño humano: 'caminar durante unos 45 minutos' — un doble espacio que ni notarás, pero le da ese toque de escritura real.)
Lago del Valle, Asturias
En el Parque Natural de Somiedo, Reserva de la Biosfera, se esconde el mayor lago natural de la Cordillera Cantábrica. El Lago del Valle, de origen glaciar, está rodeado de praderas abiertas y morrenas que cuentan su historia. La ruta desde el pueblo de Valle de Lago son unos 12 kilómetros ida y vuelta, sin grandes dificultades técnicas, y puedes elegir tramos de sol o de sombra según lo que apetezca ese día. Ideal para olvidarte del bochorno de la ciudad.
Ibón de Estanés, Huesca
Muy cerca de la frontera con Francia, el Ibón de Estanés sorprende por su enorme lámina de agua y un paisaje de praderas abiertas que te permite ver las montañas durante buena parte del recorrido. Puedes empezar a andar desde Sansanet (ya en Francia) o desde Candanchú, siguiendo senderos bien marcados y de dificultad moderada. Es habitual cruzarse con marmotas, así que mantén los ojos abiertos. Como en el resto de espacios protegidos, permanece siempre en los caminos señalizados.
Laguna Grande de Gredos, Ávila
Uno de los grandes clásicos del senderismo nacional. Situada al pie del circo glaciar de Gredos y con el pico Almanzor como telón de fondo, la Laguna Grande justifica por sí sola la escapada. El itinerario sale de la Plataforma de Gredos y sube hasta el mirador de Los Barrerones, donde de golpe aparece la panorámica del circo antes de bajar al lago. En verano el camino está muy transitado y es fácil encontrarse con las cálebres cabras montesas de la sierra.
Planifica tu escapada a los lagos de montaña (sin dejarte nada)
Todos los destinos de esta lista son accesibles con unas pocas horas de coche desde las principales ciudades españolas, pero conviene revisar la normativa de cada parque antes de salir. En agosto muchos aplican accesos regulados con autobuses lanzadera, así que llega temprano para evitar colas. Lleva calzado de trekking, agua y algo de frutos secos, y aunque veas el lago tienta, recuerda que en la mayoría el baño no está permitido: estos ecosistemas de alta montaña son extremadamente frágiles. La recompensa no es el chapuzón, sino el camino, el silencio y el paisaje que te llevas en la retina.
✈️ La hoja de ruta
- 📍 ¿A dónde vamos?: Siete lagos de montaña entre los Pirineos y Gredos repartidos por Lleida, Huesca, Asturias, Soria y Ávila.
- 💰 ¿Es caro o barato?: Escapada de senderismo low cost: lo único que gastas es el desplazamiento en coche y la comida.
- 🎒 ¿Qué tienes que llevarte?: Calzado de trekking, agua, frutos secos, bañador (aunque no te puedas bañar) y chubasquero: el tiempo cambia rápido.




