El lunes 7 de julio, dos hombres de nacionalidad serbia saltaron todos los protocolos de seguridad de la galería Villa del Arte, en pleno paseo de Gràcia, y se llevaron una pequeña escultura de bronce. Al día siguiente repitieron la operación en la Galería Mayoral, donde su objetivo fue una obra de Eduardo Chillida valorada en más de 225.000 euros. Sin embargo, la rápida actuación de la Guardia Urbana de Barcelona permitió recuperar las piezas y detener a los responsables en apenas dos horas.
Un doble robo en el corazón del arte barcelonés
El primer golpe, cometido el lunes por la mañana, parecía casi una distracción. Uno de los ladrones entabló conversación con la empleada de Villa del Arte mientras el otro, con movimientos precisos, tomaba la escultura Giant of the Salt Small, de los artistas Coderch & Malavia. La pieza, de apenas 32 centímetros de altura, estaba valorada en más de 10.500 euros. Cuando se dieron cuenta, los autores ya habían desaparecido. Los Mossos d’Esquadra alertaron a todas las patrullas, incluida la Guardia Urbana, pero aquella tarde no hubo rastro de ellos.
Veinticuatro horas después, el martes 8 de julio, la historia se repitió, pero con un botín mucho más valioso. En la Galería Mayoral, en la calle Consell de Cent, los mismos individuos se llevaron una escultura de Eduardo Chillida: la obra Lurra G20, valorada en más de 225.000 euros. La pieza pertenece a la serie Lurra, que el escultor vasco desarrolló en los años setenta utilizando tierra chamota, un tipo de arcilla refractaria que al cocerse adquiere tonalidades y texturas únicas. Cada pieza de esta serie es, por tanto, irrepetible.
El robo no activó las alarmas de inmediato. Los ladrones actuaron con tal sigilo que ni las cámaras de seguridad ni el personal de la galería detectaron nada en el momento. Sin embargo, el protocolo policial se activó otra vez y las imágenes de los sospechosos se distribuyeron entre las unidades desplegadas.
Dos horas para desenredar el golpe
Lo que ocurrió a continuación desafía los plazos habituales de una investigación de este tipo. Mientras los Mossos iniciaban sus pesquisas, una patrulla de la Guardia Urbana se propuso encontrar a los sospechosos. A mediodía en el cruce de la Diagonal con Roger de Flor interceptaron a dos hombres de 28 y 25 años que coincidían con la descripción.
Al ser preguntados por las obras, uno de ellos confesó. Habían escondido la pequeña escultura de Coderch & Malavia en un jardín y la obra de Chillida en la habitación del hotel donde se alojaban. Las dos piezas se recuperaron intactas y los detenidos pasaron a disposición judicial.
El portavoz de la Galería Mayoral, con 37 años de historia, declaró que nunca habían vivido algo así y agradeció la eficaz colaboración policial. “Por suerte no ha pasado nada”, señaló, recordando que la galería, galardonada con el premio a la trayectoria de la Nit del Galerisme, está presente en las ferias internacionales más importantes.
Chillida y el valor de la escultura contemporánea
Eduardo Chillida (1924-2002) es uno de los nombres imprescindibles de la escultura del siglo XX. Su dominio del hierro, el hormigón o la tierra chamota le permitió crear obras que dialogan con el espacio de manera casi poética. La serie Lurra (tierra en euskera) es un excelente ejemplo de cómo un material humilde se transforma en arte de altísimo valor. Cada pieza, al salir del horno, revela un color y una textura únicos, resultado del azar controlado. Por eso, una Lurra puede alcanzar los 225.000 euros en el mercado.
El robo de obras de arte en galerías es poco frecuente, pero cuando sucede pone a prueba la seguridad del sector y la respuesta de las instituciones. En este caso, la coordinación entre los Mossos y la Guardia Urbana, junto con el empeño de una patrulla, resolvió el caso en tiempo récord. Barcelona demuestra que su compromiso con el patrimonio artístico va más allá de los museos, alcanzando también a las galerías privadas que dinamizan la escena cultural.
Una escultura no es solo metal o arcilla: es memoria, es identidad y, cuando se protege con tanta eficacia, también es una declaración de principios.
El incidente, aunque rocambolesco, termina con un final feliz. Las obras volvieron a sus espacios, los ladrones fueron detenidos y el sector, lejos de dramatizar, respira aliviado. En palabras del fundador de Villa del Arte, Bert Van Zetten, todo quedó en un susto. Y es que cuando el arte se defiende con determinación, hasta un robo de película puede convertirse en una historia de rápida justicia.
Ficha técnica
- Título: Robo y recuperación de dos esculturas en dos galerías de Barcelona.
- Autor o autora: Eduardo Chillida (obra Lurra G20) y Coderch & Malavia (Giant of the Salt Small).
- Qué puedes ver: Las esculturas, recuperadas intactas, que volvieron a sus galerías tras la intervención policial.
- Recinto y ciudad: Galería Mayoral (Consell de Cent) y Galería Villa del Arte (Paseo de Gràcia), Barcelona.




