Cómo limpiar la freidora de aire sin dañar el antiadherente: trucos de vinagre y bicarbonato

Te contamos paso a paso cómo dejar la freidora impecable con vinagre y bicarbonato, y cuál es el error que cometes al usar el estropajo. En diez minutos y sin estropear el teflón.

Reconócelo, limpiar la freidora de aire después de cocinar te da una pereza enorme, pero es justo el momento en que todo se vuelve más fácil. Si esperas a que la grasa se enfríe, se adhiere al material y luego te toca frotar a lo bestia, con el riesgo de rayar la capa antiadherente.

Antes de meter mano, cumple con el protocolo de seguridad que casi todos nos saltamos: apaga la freidora, desenchúfala y espera a que el cesto y la bandeja estén templados o fríos. Mojar piezas calientes con agua fría puede agrietar el teflón o la cerámica en un segundo.

Limpieza del cesto y la bandeja en tres toques (sin rallar nada)

Retira el cesto y la bandeja y pásales un papel de cocina para absorber el aceite suelto y las migas. Después, lava con agua tibia y un jabón neutro, usando solo la cara suave de la esponja. Olvídate del estropajo verde: eso es lija disfrazada.

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Si ves restos pegados, llena la bandeja con agua caliente y un chorrito de jabón, déjala en remojo diez minutos y la suciedad se irá casi sola. Aclara bien, seca con un paño limpio y listo.

Para la unidad principal, coge un paño de microfibra apenas humedecido y repasa las paredes internas y la resistencia superior. La grasa acumulada ahí es la que genera humo en el próximo uso, así que no te la saltes.

Si limpias la airfryer justo al terminar, la grasa no se adhiere y evitas esfuerzos titánicos y humo en la próxima tanda.

Vinagre y bicarbonato: el dúo mágico que ya tienes en la cocina

Para esas manchas rebeldes o cuando la freidora empieza a oler a fritanga, el vinagre blanco es tu aliado. Mezcla una parte de vinagre con tres de agua caliente y pasa un paño por toda la cubeta. Desengrasa que da gusto y neutraliza olores.

Si el fondo tiene manchas oscuras, haz una pasta con bicarbonato de sodio y unas gotas de agua. Extiéndela sobre la zona, deja actuar diez minutos y retírala con la esponja suave. Cero químicos agresivos y resultado impecable.

Lo que nunca debes hacer si quieres que tu freidora dure

Hay errores que acortan la vida de tu electrodoméstico sin que te des cuenta: usar cepillos metálicos o estropajos abrasivos, rociar limpiadores de horno con lejía o sumergir el cuerpo principal en agua. Cualquier raya en el antiadherente abre la puerta a que los alimentos se peguen y a que el material se desprenda. Además, la humedad en las juntas puede provocar un cortocircuito.

Una freidora limpia cocina más rápido y gasta menos energía, porque no tiene que calentar residuos viejos. Si te acostumbras a poner el cesto en remojo con agua tibia mientras cenas, al volver solo tendrás que pasar la esponja y secar. Así de simple.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 10 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: deja el cesto en remojo con agua caliente y jabón mientras te tomas el postre; al volver, la grasa se habrá ablandado sola y te ahorrarás el fregado intenso.

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