Que un cuaderno manuscrito de Mozart lleve casi 250 años durmiendo en los estantes de la Biblioteca Nacional de Francia sin que nadie lo catalogue es de esas noticias que, si las ves en TikTok, te hacen soltar un “¿perdona?”. Ha pasado. Y mañana mismo, sus notas se escuchan por primera vez ante el público.
El hallazgo, confirmado este febrero, es un cuaderno de 44 páginas con siete piezas cortas para flauta y arpa. No es una combinación cualquiera. En todo su catálogo, Mozart apenas compuso para ese dúo. De hecho, estas páginas son la única prueba de que el salzburgués, con 21 años recién cumplidos, le dio un rato de gloria a la flauta y al arpa en el mismo pentagrama.
Siete piezas para flauta y arpa: un favor a la aristocracia
Mozart llegó a París en 1778 con más necesidad de clientes que de fama. Uno de esos trabajos alimenticios fue dar clases a Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guines, hija del duque de Guines y, según todos los indicios, alumna aplicada con la flauta. El cuaderno era, básicamente, su material de prácticas: ejercicios breves, elegantes, pensados para una adolescente de la alta nobleza y compuestos por el mismo tipo que un año después escribiría la Sinfonía 31.
El conservador François-Pierre Goy, que trabaja en el departamento de música de la BnF, lo contó así al diario Le Monde: “Reconozco la escritura de Mozart: su manera de trazar los corchetes; las claves de sol redondeadas y curvadas hacia adelante; y las dobles barras finales con calderones abajo y arriba”. Una tarde cualquiera, hojeando fondos sin catalogar, se topó con la letra del genio.
De un sótano sin catalogar a la Sala Oval de la BnF
El manuscrito ni siquiera llevaba sello de la biblioteca. Estaba fuera del sistema, perdido entre confiscaciones revolucionarias. La hipótesis más sólida: cuando la familia de Guines huyó a Inglaterra en 1794, sus bienes se expropiaron y el cuaderno acabó en los depósitos de la institución. Allí se quedó, intacto, hasta que Goy lo rescató con ojo clínico.
Para confirmar la autoría, la BnF llamó a la directora de la Biblioteca Mozartiana del Mozarteum de Salzburgo, Armin Brinzing. La respuesta fue un sí rotundo. Desde entonces, la institución ha estado preparando la primera interpretación pública, que se grabó esta misma semana en la Casa de la Radio y que mañana se podrá escuchar en la Sala Oval de la BnF, coincidiendo con la Fête de la Musique —esa cita anual donde París se llena de conciertos gratis y de algún turista despistado.
El presidente de la BnF, Gilles Pécout, lo ha calificado como “uno de los hallazgos más importantes de las últimas décadas”. Y no es para menos: la última partitura inédita de Mozart que causó revuelo apareció en 2008, en una biblioteca de Nantes, pero aquello fue una sola hoja. Esto es un cuaderno entero.
No estamos ante un borrador cualquiera; es una ventana a la vida cotidiana de un Mozart a los 21 años, profesor a regañadientes de la flor y nata de París.
No es solo para melómanos: por qué este Mozart importa en 2026
Más allá del fetichismo por lo inédito, estas siete piezas cortas tienen un valor que va de lo musicológico a lo muy terrenal. Son ejercicios de clase, sin pretensiones de salón. Eso las hace íntimas, casi como escuchar a Mozart improvisar mientras explica un arpegio. Además, la rareza de la combinación instrumental las convierte en objeto de estudio para los que llevan años buscando el santo grial de la relación Mozart-arpa.
Mañana, cuando suenen por primera vez, el público no va a escuchar una obra maestra recién desempolvada, sino un fragmento de la rutina laboral del músico más famoso de todos los tiempos. Y justo ese es el punto: lo cotidiano de un genio tiene una capacidad brutal para acercarnos a él. No hace falta saber de música para pillarlo. Como dijo Goy, “documenta cómo era la actividad del joven profesor Mozart en su relación con su alumno”. Así que, en el fondo, tú y Marie-Louise estáis a punto de recibir la misma clase magistral. Con dos siglos y medio de retraso, pero sin pagar ducados.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Han encontrado en la BnF un cuaderno manuscrito de Mozart con siete piezas para flauta y arpa, compuestas en 1778.
- 🔥 ¿Por qué importa? Es el hallazgo mozartiano más relevante en décadas y revela su faceta de profesor en París.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si te gusta la música o las historias de tesoros perdidos, mañana mismo puedes escucharlas en directo.



