Irán juega su primer partido del Mundial esta noche en Los Ángeles, pero el equipo no duerme en EEUU. Desde hace días, los de Taremi pernoctan en Tijuana y, hasta ayer, ni siquiera sabían si podrían volar el día antes del partido. Bienvenidos al Mundial del miedo de Donald Trump.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Trump convierte el fútbol en un instrumento de presión geopolítica y la FIFA, con Infantino al frente, prefiere mirar hacia otro lado. Un Mundial co-organizado por EEUU donde un país participante no puede pisar territorio americano como el resto. La política se ha comido el balón.
Viajar desde México el día antes del partido, por la 'generosidad' de Trump
La selección iraní está instalada en Tijuana porque la administración estadounidense le ha vetado cualquier alojamiento en suelo norteamericano. La excusa oficial: 'por su propia vida y seguridad', según declaró Trump en marzo. El plan inicial era Arizona, pero se fue al garete con los bombardeos del 28 de febrero. Ahora cruzan la frontera cada jornada como un equipo aficionado, con la única diferencia de que los mueve el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La pesadilla logística arrancó con la amenaza de viajar el mismo día del partido, ida y vuelta. Luego, el DHS se marcó un generoso giro: 'Gracias a la generosidad del presidente Trump, el equipo iraní podrá llegar el día anterior a sus partidos'. Da igual que el Mundial lo organice la FIFA, las reglas las dicta la Casa Blanca. Y por si fuera poco, la mayoría de los miembros del cuerpo técnico clave se ha quedado sin visado.
El director del equipo, dos analistas, el responsable de prensa y un diplomático del Ministerio de Exteriores iraní están vetados. El delantero Mehdi Taremi, que milita en el Inter, lo resume con crudeza: 'He estado en tres Mundiales y siempre se percibe una atmósfera de cordialidad al aterrizar. Ahora solo hay mucha tensión'. Taremi lo achaca directamente a las denegaciones de visado que han teñido el torneo desde antes del pitido inicial.
Trump ha convertido el mayor evento deportivo del planeta en una sala de interrogatorios donde él decide quién entra, cuándo y cómo. Y la FIFA, que prometió neutralidad, le ha dejado las llaves.
El secretario de Estado Marco Rubio no se ha cortado al detallar el motivo: 'Vamos a vigilar muy de cerca que no incluyan en la delegación a gente con vínculos con la Guardia Revolucionaria. La vigilancia, palabra clave. Porque los jugadores sí tienen visado, pero con cuentagotas y a apenas diez días del debut.
Las entradas, la otra zancadilla: Irán acusa a EEUU de vetar a sus hinchas
No es solo el equipo. La Federación Iraní denunció que perdió de golpe la capacidad de gestionar el 8% de las entradas que le corresponden por reglamento FIFA, justo cuando ya había vendido parte de ellas a sus aficionados. La federación habla de 'medida inesperada' y señala directamente a Washington: 'Estados Unidos ha tomado medidas para obstaculizar la presencia de aficionados iraníes en los estadios'. La FIFA responde con un tibio 'estamos colaborando para encontrar soluciones', pero se ha olvidado de lo que prometió Gianni Infantino en 2017.
Entonces, cuando la candidatura conjunta de EEUU, Canadá y México se cocinaba, Infantino fue tajante: 'Cualquier equipo, incluidos sus seguidores y directivos, que se clasifique para un Mundial debe tener acceso al país; de lo contrario, no hay Mundial. Es algo obvio'. Nueve años después, eso 'obvio' se ha esfumado. Infantino le entregó a Trump el primer premio de la Paz de la FIFA en diciembre de 2025 y hoy guarda un silencio ensordecedor.
¿Quién le pone el cascabel al anfitrión que hace de sheriff?
El precedente es claro: Trump ya usó el deporte como arma de presión con los atletas que se arrodillaban durante el himno o con los vetos migratorios que afectaban a selecciones africanas. Pero esto es distinto. Estamos ante un Mundial organizado por el país que está bombardeando a uno de los participantes y que, encima, decide cómo, cuándo y con quién puede jugar ese equipo. La excusa de 'la seguridad' cojea tanto como el alto el fuego pactado en abril: Irán y EEUU podrían verse las caras en dieciseisavos, el 3 de julio en Arlington, Texas, si ambos quedan segundos de grupo.
El fútbol no existe en burbuja. Esta noche, Irán se medirá a Nueva Zelanda en Los Ángeles tras un desplazamiento de más de 200 kilómetros desde Tijuana y con una afición que no podrá animar en el estadio porque su propia federación ha sido despojada de las entradas. La FIFA y su presidente, de momento, siguen en el palco. Y el espectáculo, manchado.
El drama en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? La selección iraní, Donald Trump y una FIFA maniatada.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Irán no puede hospedarse en EEUU, viaja desde Tijuana, sin su staff clave y sin entradas para su hinchada.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el Mundial se ha convertido en un tablero político con el fútbol como rehén.

