Canas: el truco de peluqueros para que no se pongan verdes ni amarillas en el mar

Los peluqueros lo avisan cada verano y pocas les hacen caso. Te contamos el gesto de dos minutos que evita los tonos amarillos y verdosos en las canas tras el chapuzón.

¿Por qué las canas se vuelven amarillas o verdes en verano?

Todos los años igual. Septiembre llega y las peluquerías se llenan de clientas con el pelo hecho un cristo. Pero si el verano ya es duro para cualquier melena, para las que tenemos canas es una batalla campal. La combinación de sol, cloro y sal convierte el blanco nuclear en un amarillo apagado o, peor, en un tono verdoso que recuerda a la Estatua de la Libertad. Y no, no mola nada.

Según el peluquero Víctor del Valle, la radiación UV oxida la fibra capilar y hace que afloren reflejos amarillentos. El mar reseca y abre la cutícula, y en la piscina, el cloro y los metales como el cobre se depositan sobre el cabello poroso y lo tiñen de verde. Las canas, al no tener melanina, son mucho más porosas y esponjosas, así que absorben todo como una esponja.

Nol García, Education Manager de Goldwell, insiste en que la clave está en combinar hidratación, protección y matización solo cuando haga falta. La buena noticia: hay un gesto de dos minutos que evita el drama antes de meterte en el agua.

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El truco de la ducha previa y por qué el champú violeta no es para usarlo a diario

Lo has leído bien. Antes de entrar en la piscina o en el mar, moja el pelo con agua dulce. Así la fibra se satura de agua limpia y absorbe menos sal o cloro. Víctor del Valle lo recomienda sin excusas: también puedes aplicar un acondicionador sin aclarado o un protector solar capilar para crear una película extra. Dos minutos en la ducha de la playa y te ahorras el disgusto de septiembre.

Luego está el error clásico: usar el champú violeta como si fuera el de diario. Ese producto está pensado para neutralizar reflejos amarillos puntuales, no para cada lavado. Si abusas, resecas el cabello, lo dejas áspero y encima no evitas los tonos verdes. De hecho, los expertos dicen que esos tonos verdosos suelen venir de una acumulación de metales, no de la oxidación, así que el champú morado no hace magia ahí.

El agua dulce es la barrera más barata y eficaz contra el cloro y la sal, y no hace falta gastarse un dineral en productos.

¿Y si ya las tengo verdes? No hace falta quemar el pelo a matizantes

Si el daño está hecho, tranqui. El peluquero recomienda un lavado con un champú específico para eliminar metales o, si el caso es grave, una visita al salón para un tratamiento profesional. La mayoría de los casos tiene solución sin necesidad de teñir todo el cabello, aunque el matiz verde suele ser más terco. Y ojo, si en agosto te pasas con el champú violeta para corregirlo, corres el riesgo de conseguir un tono lila indeseado.

El consejo de oro: el año que viene, agua dulce antes del chapuzón y un matizador solo cuando aparezca el amarillo. Tu pelo cano te lo agradecerá con brillo y sin sustos.

🧠 Para soltarlo en la cena

Prevenir canas verdes: moja el pelo con agua dulce antes.