Helado de Nutella casero: la receta cremosa sin heladora que te salva el verano

Con solo cinco ingredientes y media hora de trabajo, este helado casero de Nutella es el postre del verano. Sin heladora, sin complicaciones y con una textura que parece de gelatería.

Vale, lo admito: en cuanto vi esta receta en Trendencias supe que iba a ser mi postre estrella del verano. Un helado de Nutella casero, cremoso, sin heladora y con avellanas crujientes que se hace prácticamente solo mientras tú te tumbas en la piscina. Suena a fantasía, pero es la realidad y te va a salir a la primera.

La gracia está en que no necesitas ningún aparato raro. Ni heladora ni leches. Solo nata, leche condensada, mantequilla, Nutella y unas avellanas tostadas. Con eso consigues una textura que no cristaliza, suave como un terciopelo, gracias a la grasa de la crema de cacao. Vamos, un capricho de los que cunden una barbaridad.

Lo que hace especial a este helado (y no es solo la Nutella)

La receta es tan sencilla que casi da vergüenza contarla. Pero el secreto está en la combinación de grasas de la nata montada y la mantequilla, que evitan los cristales de hielo y te dejan una cremosidad que parece de heladería italiana, pero sin moverte de casa ni gastar un dineral. Es ideal para esos días en los que el termómetro marca más de 30 grados y lo único que te apetece es algo frío y dulce.

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Además, las avellanas trituradas le dan un punto crujiente que contrasta con la suavidad. No hace falta que te esmeres en picarlas finas: que queden trozos desiguales, así cada cucharada te sorprende. Es uno de esos postres que, con muy poco esfuerzo, te hacen sentir un mini chef.

La receta paso a paso (para que no metas la pata)

Vamos al lío con los ingredientes para seis raciones generosas. Apunta: 500 ml de nata líquida para montar (muy fría), una lata pequeña de leche condensada (de las de 370 gramos, las típicas), 3 cucharadas soperas de mantequilla (unos 45 gramos), 200 g de Nutella y 100 g de avellanas tostadas. Ya ves que no hay ingredientes imposibles.

Ni heladora ni movidas raras: este helado sale cremoso gracias a la grasa natural de la nata y la mantequilla.

Empieza montando la nata hasta que esté bien firme. Un truco: mete el bol y las varillas en el congelador diez minutos antes, así monta más rápido. Resérvala en la nevera. Mientras, derrite la mantequilla y deja que se temple. En un cuenco grande, mezcla la leche condensada con la Nutella usando unas varillas manuales; añade la mantequilla líquida pero no caliente y sigue batiendo hasta que todo se integre en una crema homogénea.

Ahora toca las avellanas: ponlas en una bolsa de congelación y golpéalas con un rodillo para que se rompan en trozos groseros, no las pulverices. Incorpóralas a la crema de chocolate. Por último, añade la nata montada y únela con movimientos envolventes, con mimo, para no perder el aire. Pasa la mezcla a un táper con tapa y directa al congelador al menos seis horas o, mejor, toda la noche.

Veredicto rápido: ¿compensa este capricho calórico?

Vamos a ser claros: esto no es un postre de dieta. La receta original de Trendencias no engaña y avisa de que es una bomba calórica, pero también de esas que merecen la pena en pequeñas dosis. Con una bola puesta en un cucurucho ya tienes un postre de diez. Si vienen invitados, haces el doble y arrasas. Si estás solo, raciona la dosis y disfruta sin remordimientos.

En mi opinión, es de esas recetas que se quedan fijas en el recetario de verano. No solo por lo sencilla, sino porque el resultado es tan vistoso que parece comprado. Y mira que hay helados caseros con plátano o con tres ingredientes, pero este tiene el toque especial de la crema de cacao que vuelve locos a niños y mayores. Eso sí, no te pases con las cantidades: con 100 gramos de avellanas bastan; si pones más, el helado pierde cremosidad.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 30 minutos + 6 horas de congelado. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: si no tienes varillas eléctricas, monta la nata con un globo bien frío y paciencia; el movimiento manual airea mejor y el helado queda más suave.

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