El calor se ha instalado en el Metro de Madrid antes incluso de que el verano arranque oficialmente, y lo ha hecho con una mezcla difícil de gestionar para miles de usuarios habituales. Los habituales vagones abarrotados en hora punta se juntan ahora con problemas con el aire acondicionado en determinados trenes, andenes con una sensación térmica elevada y grandes eventos que multiplican la afluencia en estaciones clave.
En las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de quejas de viajeros que relatan trayectos "inhumanos", situaciones en las que "no corre una brizna de aire" y esperas en las que el bochorno se acumula bajo tierra pese a las medidas que ha tomado la Comunidad de Madrid.
La situación no es nueva, pero este mes todo se magnifica. En primer lugar, la Agencia Estatal de Meteorología ya advirtió de episodios con temperaturas extraordinariamente altas en Madrid, con valores más propios de julio y máximas iguales o superiores a los 35 grados en varias zonas.

Asimismo, si bien la capital es punto neurálgico habitual para numerosos eventos institucionales y de ocio, los que están llevándose a cabo estos días son extraordinariamente masivos. Por tanto, tenemos un aumento de viajeros considerables asociado a grandes citas en la capital, desde los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano hasta los actos multitudinarios por la visita del Papa León XIV, motivos por los que hasta el Ayuntamiento de Madrid ha recomendado el teletrabajo.
Y no hay que olvidar que hace una semana estaban las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), que la Feria del Libro de Madrid está activa y que incluso este domingo se celebraron elecciones a la presidencia del Real Madrid. Todo ello ha vuelto a poner a prueba una red que en verano suele concentrar obras, refuerzos puntuales y quejas recurrentes por climatización.
La climatización de Metro de Madrid no es suficiente
En ese contexto, Metro de Madrid anunció el 4 de junio la instalación de 40 equipos de refrigeración en 20 estaciones de las líneas 1 y 5, una medida que la compañía presenta como una forma de mejorar el confort de viajeros y empleados ante las altas temperaturas.
Los aparatos, que funcionan con agua, se activan entre las 11:30 y las 21:30 horas cuando el exterior supera los 30 grados o cuando la AEMET alerta de ola de calor. Están ubicados en estaciones como Sol, Chamartín, Atocha, Puente de Vallecas, Callao, Alonso Martínez, Gran Vía, Chueca, Ópera o La Latina, entre otras, según informó la propia Comunidad de Madrid.
Algunos usuarios denuncian que la gente ha estado a punto de desmayarse por el calor en los vagones
La medida, sin embargo, no ha apagado el malestar. Para muchos usuarios, el problema no está solo en los andenes, sino en el interior de los trenes. Las quejas precisamente se han concentrado en las líneas 5 y 1, aunque también se han reportado incidencias en líneas como la 9, la 10 o MetroSur. "Disculpen, pero a qué están esperando para encender los aires acondicionados de los vagones. Unos sí y otros no", protestaba un viajero. Otro usuario advertía de mareos en la línea 1 y pedía "poner el puñetero aire" porque, según él, la gente estaba a punto de desmayarse del sofoc.
Metro sostiene que todos los trenes cuentan con climatización automática, aunque su rendimiento puede variar por distintos factores, y pide a los usuarios que comuniquen el número de coche para agilizar las revisiones. La empresa también asegura que durante los meses de verano incrementa las comprobaciones periódicas del aire acondicionado y que, si se detecta una avería puntual, el convoy se envía a reparación y se arregla en un plazo máximo de un día. Además, ha desactivado la apertura automática de puertas para conservar el frío dentro de los coches.
Los sombreros y abanicos para visitantes del Papa, una gota que colma el vaso
La indignación se agravó todavía más este domingo con una medida que algunos consideran hasta irónica. La Comunidad de Madrid repartió 18.500 sombreros y paipáis en estaciones de Metro con motivo de la visita del Papa León XIV y la misa multitudinaria del Corpus Christi celebrada en Cibeles, que congregó a más de un millón de personas en sus alrededores. Los objetos, serigrafiados con el logo de Metro de Madrid, se distribuyeron como medida de protección frente al calor. La Comunidad también desplegó camiones de agua del Canal de Isabel II durante la jornada.
El gesto, pensado para aliviar a los asistentes a un acto masivo, ha sido recibido con indignación por parte de usuarios habituales del suburbano. "Sombreros y abanicos para ellos, que ya nos asamos dentro los demás a diario", resumía un viajero en redes sociales señalando el agravio comparativo. Quienes usan el Metro todos los días para ir a trabajar o estudiar denuncian estos detalles que aparecen en jornadas excepcionales y no cuando se acumulan semanas de vagones infernales y frecuencias tensionadas.
Además, las estaciones para el reparto eran las cercanas al eje de Cibeles o conectadas con las zonas de mayor afluencia durante la visita papal: Goya, Atocha, Gregorio Marañón, Príncipe de Vergara, Rubén Darío, Sol, Alonso Martínez y Gran Vía. Para lo lógico, pero claro, coincide que justamente son zonas adineradas. "Lo hacen los días que los ricos van a coger el Metro", ironizaba un usuario.

No hay que olvidar que a todo ello se suma la incomodidad que provoca el cierre parcial de la línea 6 y el hecho de que distintas obras en la red ya habían desplazado viajeros hacia líneas como la 5 y la 10, una situación que el pasado verano ya se convirtió en un cóctel de calor, reformas, falta de trenes y demanda creciente.
Metro de Madrid registra más de 700 millones de viajes al año según cifras oficiales; en días de grandes eventos, todo se multiplica.
Y, para colmo, el Metro no ha sido gratuito en estos días de gran afluencia, a diferencia de los autobuses de la EMT en determinadas jornadas. El Ayuntamiento ha implementado justo a tiempo medidas como el pago directo con tarjeta bancaria en los tornos para evitar colas y favorecer el flujo de viajeros, pero parte de los usuarios interpreta su implantación en estas fechas como una decisión con intención recaudatoria.



