Si pensabas que el procés ya estaba completamente cerrado, esta semana el Tribunal Supremo ha vuelto a poner un punto final... pero esta vez al capítulo material. El alto tribunal ha rechazado el recurso del expresident Carles Puigdemont y ordena la destrucción de más de 400 urnas, 90.000 papeletas y 65.000 sobres del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. La decisión es firme: no cabe recurso.
Un adiós a 423 urnas, 90.700 papeletas y 64.800 sobres
El material incautado por los Mossos d'Esquadra —en colaboración con la Policía Nacional y la Guardia Civil— durante aquella jornada ha estado almacenado durante casi nueve años. Según el listado al que ha tenido acceso La Vanguardia, la policía catalana custodiaba 423 urnas, 90.700 papeletas y 64.800 sobres de votación, además de documentos del dispositivo electoral: censos, mapas, hojas de constitución de mesas y hasta 13 copias del ‘Manual del referéndum de autodeterminación’. El Supremo ya autorizó en abril la destrucción, y ahora ha confirmado la decisión tras el recurso de Puigdemont.
La polémica del “valor histórico” de las urnas
Carles Puigdemont, como expresident, argumentó que el material tenía un valor “testimonial, histórico y patrimonial” y pidió que se le entregara para su custodia. Pero el tribunal lo ha negado tajantemente: “no ostenta título dominical, legitimación patrimonial ni competencia pública”, reza el auto. Además, duda de que las urnas y papeletas de un referéndum declarado ilegal por el Constitucional merezcan protección histórica oficial.
Un cierre material que no borra el procés
Esta destrucción llega después de que la ley de amnistía haya extinguido la responsabilidad penal de los líderes independentistas y cuando ya no hay causas abiertas que requieran ese material como prueba. La medida también alivia la carga de los almacenes policiales, como argumentaron los Mossos en su petición. Pero el gesto tiene una lectura política inevitable: el Estado se desprende de los objetos que simbolizaron el desafío soberanista. Aunque las urnas desaparezcan, el debate sobre el procés sigue vivo en el tablero político catalán y español.
El Museu d’Història de Catalunya ya conserva algunas urnas donadas de forma anónima y varios voluntarios lograron quedarse con recuerdos. El Supremo, sin embargo, ordena preservar una o dos muestras de cada tipo de efecto intervenido antes de la destrucción definitiva. El procedimiento se llevará a cabo en el depósito central de Egara, donde un letrado judicial levantará acta.
La destrucción de las urnas del 1-O cierra la última vía legal para reclamar ese material como patrimonio del independentismo.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso de Carles Puigdemont y ordena la destrucción de las urnas, papeletas y sobres del 1-O.
- Por qué te importa: La decisión cierra definitivamente la vía para reclamar como legado histórico el material del referéndum ilegal, un paso más en el fin del procés.
- A quién afecta: Al expresident, que pedía la custodia, a los Mossos d’Esquadra que almacenaban el material y, simbólicamente, al movimiento independentista.
- Hacia dónde vamos: Se conservarán una o dos muestras de cada tipo, pero el grueso se destruirá en el depósito de Egara bajo supervisión judicial.



