Ya podemos decirlo alto y claro: el final de Euphoria es un desastre. Sam Levinson ha entregado un cierre que, en vez de honrar a los personajes que convirtieron la serie en un fenómeno generacional, los aplasta con una pulsión de muerte sin redención posible.
Qué ha pasado con Rue y por qué su muerte es tan cruel
Rue Bennett muere antes de la mitad del episodio. Ali encuentra su cuerpo en el sofá, víctima de unas pastillas de Percocet adulteradas con fentanilo que Alamo dejó a propósito a su alcance. Una recaída que se convierte en un asesinato encubierto, sin vuelta atrás. La huida de Rue del complejo de Laurie, la traición de Faye, la redada de la DEA y la muerte de Laurie por suicidio son solo el preludio de un cierre que engaña al espectador: todo lo que vemos después es la alucinación final de una mujer agonizante. Rue imagina una fuga de Fezco de prisión —un homenaje a la muerte real de Angus Cloud— y a su madre tendiéndole la mano, pero es una fantasía que solo subraya lo que Levinson le tenía reservado.
El duelo de Ali ocupa el resto del arco. En una reunión de grupo admite que ha vuelto a beber y abandona el programa porque no le esta sirviendo para nada. Luego se presenta en el club de Alamo y lo mata de un disparo en un duelo manipulado donde el criminal descubre tarde que su arma no tenía balas. Un ajuste de cuentas que llega sin que importe demasiado, porque la serie ya ha perdido cualquier brújula emocional.
Cassie, la mansión de conejitas y el anillo de luz más triste de la televisión
Mientras Rue se desangra en silencio, Cassie y Maddy planean alquilar habitaciones de la antigua casa de Nate a otras modelos de OnlyFans. Cassie quiere convertir la propiedad en una “hype house” y hasta le ofrece a Lexi escribir tramas para para sus residentes. La escena más devastadora, sin embargo, no es la residencia canina de contenido adulto, sino el momento en que Lexi se marcha y la cámara encuadra a Cassie sola ante su anillo de luz, conteniendo el llanto mientras mira una foto de su marido muerto.
Lexi, por su parte, rechaza sumarse al plan y acaba leyendo la Biblia que Rue dejó en su casa. Jules, el personaje más interesante de la serie, ni siquiera tiene una línea de diálogo en el desenlace; apenas aparece llorando en una escena silenciosa y el episodio le niega una despedida real con Rue. Solo pintará un retrato suyo. Un insulto narrativo.
Sam Levinson ha escrito un final que no ama a nadie, y eso en una serie que vendió empatía generacional es una traición.
Por qué Levinson ha matado a Euphoria
Da la sensación de que, a falta de una historia que contar, el creador se ha querido lucir por encima de sus criaturas. Las dos primeras temporadas, con sus altibajos, sí lograron momentos que quedarán en la historia de la ficción televisiva —para un repaso rápido de ese legado, siempre está la entrada en Wikipedia—. Pero este cierre dinamita cualquier vínculo emocional construido con el espectador. La trama de Alamo, los ajustes de cuentas, la conversión de Cassie en empresaria de OnlyFans y el olvido absoluto de Jules demuestran una desidia creativa que roza el desprecio. Euphoria se despide como un proyecto que empezó queriendo retratar una generación y ha terminado celebrando su propia estética vacía.
Lo más triste es que los actores lo dan todo con un material que no les ayuda. Zendaya carga con el peso de una muerte que parece escrita solo para impactar, y Sydney Sweeney se entrega a un drama que la serie trata con condescendencia. Levinson firma un epitafio cruel, donde la única pulsión que queda es la de hacer daño a quienes hicieron grande la serie.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Rue, Cassie, Nate, Jules, Ali y el creador Sam Levinson.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Un final trágico donde casi todos mueren o se rompen sin esperanza, con decisiones de guion que parecen diseñadas para castigar a los personajes.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la temporada 3 de Euphoria ha dinamitado el vínculo con su audiencia y la red arde entre spoilers y críticas.




