'Love Me Tender', el drama familiar que te va a enfadar

Basada en la historia real de la escritora Constance Debré, la película de Anna Cazenave Cambet retrata sin filtros la lucha de una madre lesbiana por la custodia de su hijo. Una propuesta intensa, irregular a veces, pero que golpea donde duele.

Si crees que ya lo has visto todo en dramas judiciales, espera a ver Love Me Tender. Vicky Krieps protagoniza esta adaptación de la autoficción de Constance Debré y el resultado es un mazazo que te deja tocado. La película, dirigida por Anna Cazenave Cambet, no se anda con sutilezas: es un juicio constante a la homofobia y al machismo judicial, y tú eres el jurado incómodo.

La historia real que hay detrás: una madre, su hijo y un sistema que la castiga por ser lesbiana

Clémence (Vicky Krieps) es una mujer que, tras salir del armario, ve cómo su exmarido le arranca la custodia compartida de su hijo. La novela de Constance Debré, en la que se basa la cinta, es un grito autobiográfico: la propia Debré vivió esta pesadilla en la Francia de 2015. Sí, en 2015, no en los años 50. La directora traslada esa rabia a la pantalla sin edulcorar nada, y lo hace con una honestidad que incomoda.

La película no se molesta en hacer simpática a su protagonista. Clémence es errática, paranoica y a menudo insoportable. Pero ahí está el truco: así es como el trauma te deforma. Cada encuentro con su hijo, vigilado por servicios sociales, es una coreografía de silencios y abrazos torpes que te deja el estómago encogido.

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Vicky Krieps en modo portento: así es su interpretación

La actriz luxemburguesa, que ya nos dejó helados con El hilo invisible, vuelve a demostrar por qué es una de las mejores de su generación. Krieps no interpreta: se desangra. Su Clémence oscila entre la euforia de la libertad sexual y el autocontrol más férreo, y la cámara de Cambet la sigue en largos planos fijos que te obligan a mirar sin pestañear.

El problema es que la película a veces se pierde en sus propias intenciones. Las reflexiones poéticas sobre la escritura no funcionan tan bien como los minutos de silencio entre madre e hijo. Y la duración, algo desbocada, diluye un impacto que ya tenía ganado. Aun así, es en en esos momentos de pura fragilidad donde Love Me Tender alcanza una altura dramática que te reconcilia con el cine europeo más arriesgado.

Por qué esta película te va a enfadar (y eso es bueno)

El cine de autoficción femenina está viviendo un momento dorado. Hace unos años, El acontecimiento de Audrey Diwan ya nos puso la piel de gallina con el aborto clandestino, y ahora Love Me Tender toma el relevo con la lucha por la custodia. Ambas demuestran que lo personal es político, y que cuando una mujer agarra la cámara para contar su vida, el resultado es un bofetón necesario. La adaptación de Cambet no es perfecta: hay estallidos cercanos a la zafiedad y algún giro que te saca de la historia, pero incluso esas arritmias refuerzan la sensación de caos real. La justicia lenta, el miedo constante, los abrazos que no llegan a serlo del todo… todo eso construye un laberinto kafkiano donde amar a un hijo se convierte en lo más extraño del mundo.

Por eso Love Me Tender es importante, aunque te deje agotado. Porque te obliga a preguntarte cómo es posible que en pleno siglo XXI una madre todavía pierda a su hijo por salir del armario. Y porque te recuerda que la literatura y el cine pueden ser algo más que entretenimiento: un grito de rabia, un documento vital, una sentencia que no caduca. No es una película para todos los estómagos, pero si entras en su juego, sales con la certeza de haber visto algo que importa.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Vicky Krieps encarna a la escritora Constance Debré en una autoficción que le valió el Nobel a su autora.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Una madre lesbiana lucha contra el sistema judicial para no perder la custodia de su hijo.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la crudeza de la historia real y la entrega de Krieps están dividiendo al público entre la indignación y el aplauso.