Qué mirar a la hora de elegir un radiador de aceite

Los meses pasan volando y el invierno en seguida se instala en nuestros hogares. La llegada del frío hace que comencemos a pensar en cómo calentar nuestras casas sin dejarnos el sueldo en la factura de la luz. He aquí una opción excelente en términos de eficacia y economía: un radiador de aceite.

Así pues, te traemos una pequeña guía para responder a algunas de las preguntas que pueden surgirte en torno a estos electrodomésticos. 

Modo de funcionamiento

Es inevitable tender a pensar en cuantiosas botellas de aceite como método para poner a funcionar este tipo de radiadores, pero la realidad es muy distinta; los radiadores de aceite tienen una manera muy intuitiva de ponerse en marcha: tal y como ocurre con los radiadores eléctricos, los radiadores de aceite cuentan en su interior con una resistencia interna. Al conectar nuestro radiador de aceite a la corriente, la resistencia calentará el aceite que se encuentra en el interior de nuestro aparato y traduciéndolo en calor.

Además, no tienes que preocuparte por el aceite de tu radiador (que no necesitará cambios ni alteraciones) ya que este viene incorporado de fábrica; se trata de un aceite especial, más denso que el normal e ignífugo.

Consumo

Obviamente todavía no se ha descubierto ningún aparato que produzca frío o calor artificial sin gastar un solo euro. Lo importante en este caso es el nivel de gasto que ese frío o calor nos va a suponer, y en el caso de los radiadores de aceite las ventajas económicas son sobresalientes.

Al tratarse de un aparato eléctrico, la factura de la luz nos mostrará el gasto que realicemos. Podemos darte algunos datos orientativos: un radiador de aceite consume, aproximadamente, unos 750W por hora, teniendo en cuenta que estos aparatos suelen trabajar con una potencia de entre 1500 y 2000W. Todo esto significaría unos 0.13 euros la hora, es decir, algo parecido a lo que gasta un horno o una nevera. 

Qué mirar a la hora de adquirir un radiador de aceite

  • Para empezar, tienes que tener en cuenta qué zona de la casa te interesa calentar; esto es esencial, porque dependiendo del tamaño de la habitación deberás elegir un radiador u otro. Si la sala es pequeña, unos 10 metros cuadrados más o menos, con un radiador de 500 W tienes más que suficiente. Sin embargo, en el caso de que la habitación sea amplia, de unos 50 metros cuadrados en adelante, entonces precisarás un aparato de potencia igual o superior a 2000 W.
  • El consumo es vital a la hora de pensar en comprar un radiador de aceite, tal y como señalábamos en líneas anteriores. Ten en cuenta que este tipo de aparatos no son de bajo consumo, pero tampoco los vas a tener encendidos todo el día.
  • Un factor clave a la hora de comprar un radiador de aceite es que lleve incorporado un termostato con el que puedas regular la temperatura. Esto es tan importante porque podrás equilibrar la temperatura según tus necesidades traduciéndose en un ahorro fundamental en la factura de la luz.
  • Observa muy bien que tu radiador de aceite incorpore buenos sistemas de seguridad, como el de ahorro de energía, que apaga el aparato cuando la sala alcanza la temperatura deseada, o el sistema antivuelco, que también lo apagará automáticamente cuando se produzca algún movimiento brusco en el radiador. Otros sistemas de seguridad importantes son el que previene el sobrecalentamiento, que apaga el aparato cuando descubre una variación grande en la electricidad y el sistema de protección anti congelación, que previene que el aceite interno se congele a causa del frío del invierno.
  • Un buen radiador de aceite incorporará, asimismo, una base de ruedas para la fácil movilización del aparato a las diferentes áreas del hogar.
  • Otro factor importante será la presencia de garantía por parte del fabricante, que suele dilatarse en dos años.
  • Por último, el precio: dependiendo de la cantidad de los factores anteriores que incluya, un radiador de aceite costará desde 35 euros hasta algo más de 120.