Muere Robert Llimós, el pintor y escultor catalán que marcó el arte contemporáneo

El artista, galardonado con el Premi Nacional d'Arts Plàstiques en 1994, deja una obra que va de la pintura figurativa a la escultura pública. La Fundació Vila Casas le preparaba una exposición en Barcelona.

Robert Llimós, pintor y escultor catalán, falleció el 26 de octubre a los 83 años y deja medio siglo de obra inclasificable. Nunca se sintió cómodo en un solo territorio.

Nació en Barcelona en 1943. Se formó en la Escola Massana y en la Sant Jordi de Barcelona, y ahí empezó todo: el dibujo como disciplina diaria, la pintura figurativa como lengua materna y una curiosidad que lo llevaría después hacia la escultura, el mural y el cartel.

Su técnica lo dice casi todo. Robert Llimós dominó el óleo, la acuarela y el grabado, y en escultura se movió con la misma soltura entre la madera, el bronce, la plata, el aluminio, y hasta el poliéster.

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De Barcelona a Nueva York: las etapas que marcaron su mirada

Entre 1975 y 1983 vivió en Nueva York, donde el arte se miraba de otra manera: más rápido, más ruidoso, más mezclado con la calle y con el diseño. Después llegó Miami, entre 1987 y 1988. Fue una temporada breve, pero dejó poso en su paleta.

De vuelta a Cataluña, en 1994 recibió el Premi Nacional d'Arts Plàstiques de la Generalitat, un reconocimiento que llegó con la carrera ya madura y con obra expuesta en museos y espacios públicos.

El gesto más popular de su escultura llegó en 1996. Para los Juegos Olímpicos de Atlanta firmó Marc, una pieza dedicada a su hijo, fallecido el año anterior, que llevaba ese nombre. En 1997 se instaló una copia en la Villa Olímpica de Barcelona.

Hay artistas que dejan obra y artistas que dejan una manera de mirar. Llimós pertenece a los segundos.

Marc es una pieza de duelo además de un encargo olímpico: habla de una ausencia privada en medio de un espacio público. Ahí se entiende qué tipo de artista era Llimós.

El Premi Nacional no fue un punto final, sino una confirmación. Siguió trabajando en las décadas siguientes con la misma mezcla de disciplina y curiosidad, alternando encargos públicos, series pictóricas y piezas de pequeño formato.

La copia de Marc en la Villa Olímpica es hoy parte del paisaje cotidiano de la ciudad, uno de esos monumentos que la gente cruza sin saber quién los firmó. Ese anonimato compartido es, en el fondo, la mejor prueba de que una obra ha entrado en la vida de un lugar.

Qué mirar en la obra de Robert Llimós

Conviene empezar por el dibujo. Sus bocetos a lápiz son el laboratorio donde ensayaba posturas, volúmenes y sombras antes de pasarlos al lienzo o al metal. Esa base explica por qué su escultura nunca se siente ajena al cuerpo humano.

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Puro oficio.

La pintura figurativa no busca la anécdota, sino el tipo humano: cuerpos que se sostienen, miradas que se cruzan, escenas que podrían ocurrir en cualquier ciudad del mundo. Ese es el detalle en el que no hay que dejar de fijarse.

En escultura, Llimós jugaba con el peso y la ligereza sin pedir permiso. Una misma mano podía modelar una figura en bronce y resolverla en poliéster ligero, y las dos versiones funcionaban.

Nada era casual en su taller.

Y luego está la obra de los años setenta, la etapa que la Fundació Vila Casas había puesto en el centro de su próximo proyecto. La entidad la considera una de las más relevantes de su trayectoria.

Por qué su obra sigue importando

Pocos artistas de su generación se movieron con tanta soltura entre el caballete y el espacio público. Llimós forma parte de la hornada catalana que hizo del cambio su método: posguerra, Transición, viaje, regreso. Sus murales y carteles lo acercan al diseño gráfico; sus esculturas monumentales, a la memoria colectiva de una ciudad que hoy lo despide.

A eso se suma una obra pública que sigue en pie: murales, carteles y esculturas que continúan a la vista en Cataluña y fuera de ella. Verlas hoy es la manera más directa de entender su escala real.

La Fundació Vila Casas preparaba una muestra sobre su etapa de los setenta. Estaba anunciada para el 9 de noviembre en el Museu Can Framis de Barcelona y quería ser un homenaje al artista y a la persona, en palabras de la propia entidad.

Tras conocerse el fallecimiento, la fundación trasladó su pésame a la familia y a los amigos y reconoció su destacada trayectoria. Para confirmar si se mantiene la apertura y en qué condiciones, lo mejor es consultar la web oficial de la Fundació Vila Casas.

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Ojalá pueda verse pronto.

Quien se acerque por primera vez a su obra encontrará un artista fácil de mirar y difícil de encasillar. Esa es, quizá, su mejor herencia: la de un creador que no pidió permiso para cambiar de material ni de registro.

Una pérdida difícil de medir.

La ceremonia de despedida tendrá lugar el miércoles 28 de octubre, a las 16.00 horas, en el tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona.

Ficha técnica

  • Título: Marc (1996), su escultura más conocida.
  • Autor o autora: Robert Llimós (Barcelona, 1943-2026).
  • Qué puedes ver: Pintura figurativa, dibujo, grabado y escultura en madera, bronce, plata, aluminio y poliéster.
  • Recinto y ciudad: Museu Can Framis, Fundació Vila Casas (Barcelona).