Gandia ya cuenta con una obra del Prado en casa, la primera que la pinacoteca nacional deposita en la ciudad. Se trata de Sant Francesc de Borja, un óleo sobre lienzo pintado hacia 1878 por Francisco Díaz Carreño, que se podrá contemplar en el espacio Santa Clara.
No es un gesto menor. Gandia entra en el mapa de ciudades con obra del Prado en depósito, un club muy reducido, y lo hace con una pieza estrechamente vinculada a su propia historia. Lo subrayó el alcalde, José Manuel Prieto, que describió la llegada del cuadro como una jornada histórica para la ciudad.
Qué ha pasado: el primer depósito del Prado en Gandia
El lienzo representa a san Francisco de Borja, cuarto duque de Gandia y después general de la Compañía de Jesús. La autoría corresponde a Francisco Díaz Carreño, autor de esta copia fechada hacia 1878; conviene aclarar el término, porque copia significa aquí una versión pintada a partir de una obra anterior, no una falsificación ni un simple duplicado.
La obra ya ha llegado al espacio Santa Clara de Gandia, según la información difundida durante la presentación. El Ayuntamiento ha asumido los gastos de restauración, transporte, y traslado de la pieza para hacer posible su llegada a la ciudad.
Hasta hace muy poco, el cuadro permanecía en los almacenes de la pinacoteca madrileña, fuera del recorrido del público. Ese es el dato que cambia todo: no hablamos de una obra maestra retirada de las salas, sino de una pieza rescatada del silencio. La restauración previa y el acuerdo entre instituciones han hecho el resto.
Hay obras que pasan décadas guardadas hasta que alguien reclama su historia; esta acaba de encontrar la suya en el lugar donde nació.
Prieto fue explícito al valorar el depósito: 'Es importantísimo que el Prado esté en Gandia. Esto nos sitúa y nos convierte en un referente. Hay muy pocas ciudades que tengan obras en depósito del Prado', señaló. Añadió su deseo de que esta primera colaboración sea el arranque de una relación duradera entre ambas instituciones.
Quién fue san Francisco de Borja y por qué importa en Gandia
Para quien no lo conozca, Francisco de Borja fue el cuarto duque de Gandia y, más tarde, general de la Compañía de Jesús en pleno siglo XVI. Su biografía tiene todos los ingredientes de un relato novelesco: noble poderoso, cortesano, viudo temprano y, finalmente, religioso canonizado en el siglo XVII.
Su figura explica por qué la ciudad se ha volcado con esta operación. Gandia conserva un patrimonio histórico y religioso construido en buena parte alrededor de este personaje, y la llegada del cuadro encaja en esa voluntad de poner en valor lo propio sin caer en el localismo.

La concejala de Cultura, Balbina Sendra, defendió el criterio de la solicitud: recuperar y acercar al público piezas vinculadas a la historia local que, pese a formar parte de grandes colecciones, no suelen estar expuestas. Es, en el fondo, una manera de devolver contexto a una obra que en Madrid quedaba diluida entre miles de fondos.
Una copia de 1878 que sale del almacén: por qué merece la pena
Hay un detalle que ayuda a disfrutar la visita: durante siglos, copiar fue una parte central del oficio del pintor, el modo en que los talleres aprendían y en que las imágenes circulaban de un territorio a otro. Hoy esas réplicas se estudian como documentos valiosos, porque cuentan cómo se miraba y se reproducía un original en una época concreta.
Su valor añadido está en la recuperación. Luz Pérez, responsable del Servicio de Depósitos del Museo del Prado, explicó que la institución está 'muy contenta porque Gandia ha hecho posible la recuperación de esta obra, que estaba en los almacenes y que, de otra manera, no habría visto la luz'. Una pieza dormida vuelve a estar viva, y eso siempre es una buena noticia para el patrimonio público.
El Prado mantiene desde hace décadas una política de depósitos, conocida como Prado disperso, que reparte parte de sus fondos por instituciones de toda España. El depósito de Gandia es el primero de esa relación, y tanto el museo como el consistorio han expresado su deseo de que lleguen más. Para el visitante, la consecuencia es sencilla: una obra que antes exigía un viaje a Madrid se contempla ahora en la ciudad.
Merece la visita por eso y por lo que tiene de gesto: acercar el gran museo al territorio que dio sentido a la pieza. Si el lector se queda con una idea, que sea esta: el arte no solo se conserva, también se devuelve.
Cómo visitarla: el espacio Santa Clara en Gandia
La pieza se puede ver en el centro de Gandia, en el espacio Santa Clara, y la información facilitada durante la presentación sitúa el cuadro en el Museo de las Clarisas de la ciudad. Es una cita cómoda para el público valenciano y para quien se acerque desde la comarca de la Safor.
Como los horarios y las condiciones de acceso pueden variar, lo prudente es confirmarlos antes de la escapada. Puedes consultar la información actualizada en la web oficial del Museo del Prado y en los canales municipales de Gandia; por ahora no se ha difundido un calendario de clausura cerrado.
Si estás cerca este otoño, la visita combina bien con un paseo por el casco histórico y por el Palau Ducal, la residencia histórica de los Borja en la ciudad. Ahí está el contexto que el lienzo solo insinúa, y ahí se entiende por qué esta obra tenía que volver.
Ficha técnica
- Título: Sant Francesc de Borja (copia, hacia 1878).
- Autor o autora: Francisco Díaz Carreño, a partir de un original anterior.
- Qué puedes ver: Óleo sobre lienzo con la efigie de san Francisco de Borja, restaurado para la ocasión y salido de los almacenes del Prado.
- Recinto y ciudad: Espacio Santa Clara (Museo de las Clarisas), Gandia (Valencia).



