Los Lagos de Covadonga: los lagos glaciares de Asturias que parecen Nueva Zelanda

El Enol y el Ercina, a 1.108 y 1.060 metros, se alcanzan desde Cangas de Onís por una carretera de montaña de 14 kilómetros. Desde media España se resuelve en una escapada de fin de semana.

Los Lagos de Covadonga aparecen tras catorce kilómetros de carretera de montaña y, de repente, parece que estás en Nueva Zelanda. Praderas verdes, paredes de caliza y vacas con cencerro.

Y no, no has salido de España. Estás en la parte asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa, el parque nacional más antiguo de España: se declaró en 1918 con el nombre de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga. Un territorio enorme repartido entre Asturias, Cantabria y Castilla y León.

Ahí arriba esperan el Enol y el Ercina, dos lagos de origen glaciar, más un tercero estacional, el Bricial, que solo tiene agua durante el deshielo. Las cifras ayudan: el Enol se sitúa a 1.108 metros de altitud, mide 750 metros de largo y 400 de ancho, y baja hasta los 25 metros de profundidad. El Ercina, algo más abajo, a unos 1.060 metros, ocupa ocho hectáreas con solo tres metros de fondo.

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La puerta de entrada es la basílica de Santa María la Real de Covadonga, la que dio nombre a la antigua denominación del parque. En 2003, estos lagos glaciares fueron declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco. Los motivos sobran.

Qué ver arriba: del mirador de Entrelagos a la niebla

El primero que aparece al llegar es el Ercina. Merece la pena subir a la colina del mirador de Entrelagos para ver los dos lagos juntos, porque desde la orilla la perspectiva se queda corta. Después llega el Enol, el más grande, con esa neblina que se desplaza rápida sobre el agua y cambia la postal por completo.

Aquí el plan no es solo mirar. Se escuchan los cencerros de las vacas antes de verlas y las cabras balan desde las praderas. Si pillas un día cerrado, tampoco es drama: espera con un café en alguno de los bares de arriba y deja que la niebla se mueva.

Paciencia y café.

Sube sin prisa y con la mañana por delante: en los Lagos de Covadonga, la niebla puede taparlo todo en cinco minutos y descubrirlo en otros cinco.

Cómo llegar desde España (y cuándo subir)

El acceso parte de Cangas de Onís, por una carretera estrecha de montaña de 14 kilómetros que sube hasta los lagos. Desde allí salen también las rutas de senderismo que recorren la zona. La escapada funciona en coche desde buena parte del norte y el centro peninsular; si vienes de Madrid, cuenta con hacer noche en la zona para no subir con el tiempo justo.

Ojo con esto: las condiciones de acceso y de aparcamiento cambian según la época del año, y en temporada alta la subida en coche particular puede tener limitaciones. Antes de salir, revisa la información actualizada en la web oficial de turismo de Asturias.

La historia del lugar tampoco es menor. Cangas de Onís fue la capital del primer Reino de Asturias bajo el mando de don Pelayo en el 722, y conserva el Puente Romano, la iglesia de Santa María de la Asunción, la estatua de don Pelayo, y el dolmen de Santa Cruz. Un paseo corto y muy rentable. Hay más contexto en la entrada de Wikipedia de los lagos.

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Y luego está el queso. El Cabrales con Denominación de Origen Protegida se elabora y madura en cuevas naturales de caliza del concejo de Cabrales y de algunos pueblos de Peñamellera Alta, con una humedad que ronda el 90%. Se compra en pueblos como Arenas, Tielve, Sotres u Oceño, de camino.

Sin salir de España.

La letra pequeña: cuándo ir y qué esperar

Aquí no hay postal garantizada, y eso conviene saberlo antes de subir. La niebla aparece sin avisar y puede dejar la visibilidad bajo mínimos, así que reserva margen: sube con la mañana por delante y no con el reloj pegado. Si el día está cerrado, espera. Casi siempre abre un claro.

¿Cuándo merece más la pena? El deshielo es el momento del Bricial, el lago que solo existe unas semanas al año. El otoño, con los prados cambiando de tono, es otra ventana estupenda y con menos coches en la carretera. En plena temporada alta, madruga: la subida es estrecha y el aparcamiento de arriba se llena pronto.

El desembolso se concentra en el viaje, en el café de arriba y en una cuña de Cabrales. Es una escapada de fin de semana, no una excursión de dos horas: hacer noche en Cangas de Onís o en los pueblos del entorno permite subir con calma y bajar sin prisa.

Los lagos siguen ahí, a 1.108 metros, esperando a que la niebla decida irse. Prepara la mochila.

✈️ La hoja de ruta

  • 📍 ¿A dónde vamos?: A los Lagos de Covadonga, en la parte asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa.
  • 💰 ¿Es caro o barato?: Escapada económica: el gasto se va en el viaje, la noche y la mesa.
  • 🎒 ¿Qué tienes que llevarte?: Calzado de trekking y una capa impermeable de abrigo, porque el fresco y la niebla suben rápido.