3Estornudos en salvas al salir a la calle frente a estornudos sueltos con malestar general
Salir a la calle y encadenar varios estornudos seguidos, uno detrás de otro, es una de las señales que más inclina la balanza hacia una alergia. La rinitis alérgica provoca crisis de tipo paroxístico: no es un estornudo aislado, sino salvas de tres, cinco o incluso una decena consecutivos, que aparecen de forma súbita al entrar en contacto con el alérgeno —el polen en primavera, los ácaros o el epitelio de los animales— y que suelen ir acompañados de picor de nariz, ojos y paladar. Ese arranque repentino y localizado es determinante: el cuadro se dispara en cuestión de minutos y puede desvanecerse en menos de 24 horas si se corta la exposición. Según la SEORL, la rinitis alérgica afecta a una de cada cinco personas, y en ella la fiebre está prácticamente descartada.
El catarro, en cambio, tiende a manifestarse con estornudos sueltos, poco numerosos —a menudo uno o dos—, y con un cortejo de síntomas generales que la alergia apenas produce: malestar, cansancio, dolores musculares, molestias de garganta y, en ocasiones, febrícula. La diferencia no está solo en la cantidad de estornudos, sino en cómo se instala el cuadro. La infección vírica avanza de forma progresiva, con esa sensación de que algo se está cociendo, y mantiene los síntomas todos los días hasta remitir en torno a una semana. En la alergia, el malestar general es raro y la duración se cuenta por semanas o meses, con jornadas buenas y otras malas. Reconocer un patrón u otro evita tratar con antibióticos un proceso viral o dejar sin control una rinitis.
