¿Alergia o primer resfriado? Los 3 síntomas clave para saber qué tienes al cambiar el tiempo

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Duración: síntomas que se alargan semanas frente a un cuadro que remite en 7-10 días

El calendario es, probablemente, el mejor desempate cuando la nariz no aclara nada. Un resfriado común es una infección vírica con principio y final: los síntomas arrancan de forma progresiva, tocan techo a los dos o tres días y a partir de ahí van cediendo. Lo habitual es que en una semana o diez días el cuadro haya remitido, aunque la tos puede arrastrarse un par de semanas más sin que eso signifique que la infección continúa. Esa curva —empeora, se estanca y mejora— es su firma. Cuando el goteo nasal, los estornudos o la congestión se mantienen estables, o incluso repuntan, pasados esos diez días, la hipótesis del catarro empieza a perder fuerza y conviene mirar hacia otra causa.

En la alergia no hay cuenta atrás, porque el desencadenante sigue ahí. Mientras el polen, los ácaros o el pelo de mascota continúen en el ambiente, los síntomas persisten semanas o incluso meses, y solo remiten cuando baja la exposición o se instaura un tratamiento. Los especialistas sitúan la frontera en torno a las dos semanas: un cuadro que se prolonga más allá, o que reaparece cada año en la misma época sin fiebre ni malestar general, apunta a rinitis alérgica más que a un catarro. De ahí que la recomendación sea consultar si las molestias superan los diez días, van a peor o interfieren de forma notable en el día a día, para no tratar como resfriados repetidos lo que en realidad es una alergia.