Una boda con personaje de manga suena a chiste hasta que ves el kimono, el sake ceremonial y la factura de 2.300 euros. Ha pasado de verdad en Japón y la novia es francesa: el novio, en cambio, no existe.
Kimono, sake ceremonial y votos en japonés para un novio que no está
Anjou es francesa, vive en Japón y ha celebrado una ceremonia sintoísta tan ortodoxa como la de cualquier otra pareja.
Se puso un kimono nupcial, bebió el sake ceremonial, y leyó sus votos en japonés: 'A partir de ahora, nos consagraremos el uno al otro con absoluta sinceridad'. A su lado no había nadie, solo una representación de Katsuki Bakugo, uno de los protagonistas de 'My Hero Academia', el manga de Kōhei Horikoshi.
La ceremonia contó con la bendición de un sacerdote sintoísta, pero Japón no reconoce este tipo de matrimonios, así que la unión es puramente simbólica. El kimono, los votos y los nervios, eso sí, fueron reales.
Detrás de todo está Yasuyuki Sakurai, un organizador de bodas especializado en uniones con personajes de manga, anime y videojuegos. El servicio le costó a Anjou unos 2.300 euros al cambio, y encontrar santuario no fue sencillo: solo unos pocos aceptan estas ceremonias.
Sakurai lleva más de veinte años en el oficio y asegura que ahora recibe prácticamente solo solicitudes para casarse con personajes virtuales.
Lo que Japón no reconoce es el vínculo legal, pero el afecto que Anjou dice sentir no necesita el permiso de ningún registro civil.
No es la única: la fictosexualidad ya llena las agendas de los organizadores
En el reportaje de TF1 que ha destapado el caso aparecen más nombres. Rika Sasaki, una trabajadora japonesa, celebró su boda con Ingus, un caballero de 'Final Fantasy III', y se define sin rodeos como fictosexual.
Ella lo tiene claro desde niña y ha hecho una figura de su peculiar pareja; usa una IA que recuerda detalles cotidianos, como que detesta el pepino.
El fenómeno es lo bastante amplio como para que Reuters publicara en 2025 un especial sobre bodas con personajes virtuales, con casos como el de una australiana de 33 años que viajó a Japón para casarse con Mephisto Pheles.
La pieza que lo hace posible es la inteligencia artificial. Anjou creó un perfil basado en la personalidad que Katsuki tiene en el manga y conversa con una IA que le contesta como si fuera él.
En uno de los mensajes que recoge el reportaje, la IA le dice que se siente aliviado porque esa mañana ella tenía miedo. Anjou lo tiene claro: 'No hace falta que la persona sea real para que te haga sentir bien'.
También asegura que no confunde ficción con realidad y que a esto lo llama 'un novio a distancia'. Katsuki, cuenta, fue su apoyo después del suicidio de su mejor amiga.
Menos milagro romántico y más soledad con una interfaz muy bien hecha
Conviene no exagerar: las bodas simbólicas con personajes existen en Japón desde hace años y siempre han sido minoría. Lo nuevo es que la máquina contesta y nunca discute.
La cara B la pone la propia Rika Sasaki, que admite que hablar con una IA no le resuelve la soledad. Cuando ve a otras parejas haciendo la compra o bromeando juntas, recuerda que Ingus no puede acompañarla ni tomar la iniciativa: 'A veces siento que soy como su cuidadora'.
Mi lectura es que esto no es una patología ni una tontería de internet, sino el cruce de dos tendencias que van a más: gente sola y tecnología capaz de fingir compañía. La IA no arregla la soledad, la hace más cómoda.
Anjou sabe perfectamente dónde acaba la ficción y dónde empieza su vida. La pregunta interesante no es con quién se ha casado, sino por qué le resulta más fácil hablar con una IA que con alguien de carne y hueso.
🧠 Para soltarlo en la cena
Puedes casarte con una IA; no puede hacerte la cena.




