Los ayuntamientos financian 18.000 festejos crueles con animales cada verano: Millones en toros ardiendo, caballos que mueren en romerías y vaquillas lanzadas al mar

Cada verano, miles de animales sufren en las fiestas populares de España mientras las administraciones miran hacia otro lado y financian estos espectáculos con dinero público.

Cada mes de junio, cuando el calor empieza a apretar y los pueblos de España preparan sus fiestas patronales, se activa también un engranaje de sufrimiento animal que se repite año tras año sin que las administraciones públicas tomen medidas definitivas para frenarlo. Toros embolados con fuego en los cuernos que corren enloquecidos por calles estrechas, caballos que se desploman por agotamiento en romerías multitudinarias, vaquillas lanzadas al mar desde recintos portuarios y becerros perseguidos hasta la extenuación por multitudes enardecidas. Todo ello, financiado con dinero público y amparado por una palabra que, para muchos, ya no sirve como justificación: tradición.

Según la investigación más amplia realizada hasta la fecha por AnimaNaturalis y CAS International, en España se celebran más de 18.000 espectáculos crueles con toros cada año, una cifra que, lejos de disminuir, sigue en aumento. Solo en la Comunitat Valenciana, la autonomía que concentra el mayor número de festejos taurinos populares del país, la Conselleria de Emergencias e Interior autorizó 1.009 actos de bous al carrer en los primeros cuatro meses de 2026, lo que supone un incremento del 7% respecto al mismo período del año anterior. En el conjunto de 2025, esa misma comunidad alcanzó los 9.542 festejos, la cifra más alta desde que existen registros oficiales en 2007.

En Galicia, la Rapa das Bestas de Sabucedo reunió en julio de 2026 a miles de personas para presenciar cómo los llamados aloitadores reducen por la fuerza a caballos semisalvajes en un recinto cerrado donde apenas pueden moverse. En Andalucía, la Romería del Rocío dejó este mismo año un balance escalofriante, con al menos 18 animales muertos entre caballos, mulas y bueyes según las cifras recopiladas por PACMA, acercándose peligrosamente al peor registro histórico de 25 muertes en 2008. Ocho de esos animales murieron calcinados dentro de un camión que los transportaba hacia la aldea y que se incendió antes de llegar.

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En Aragón, Castilla y León, Extremadura, Navarra o la Comunidad de Madrid, los encierros y capeas siguen dejando cada verano un reguero de heridos, tanto humanos como animales, sin que ninguna administración se plantee frenar su celebración.

Fuego, agua y cuerdas: las modalidades del sufrimiento anual

La diversidad de formas en que los animales son sometidos a estrés, dolor y terror en las fiestas españolas resulta difícil de enumerar. Los toros embolados, también conocidos como bous embolats, constituyen una de las prácticas más extendidas y cuestionadas. Solo en los primeros meses de 2026 se registraron 232 festejos de reses emboladas en la Comunitat Valenciana. En julio de ese mismo año, el equipo de investigación de AnimaNaturalis documentó en vídeo los toros embolados de Sant Jaume d'Enveja y L'Ampolla, en el sur de Tarragona, mostrando lo que, según la organización, la palabra tradición intenta esconder.

Un toro en las fiestas de bous al carrer
Un toro en las fiestas de bous al carrer | Fuente: Agencias

La Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA) elaboró un informe técnico firmado por 485 profesionales que no deja lugar a dudas sobre lo que padecen estos animales. El toro embolado sufre acidosis metabólica, lesiones musculares graves, desorientación, miedo intenso y un agotamiento que puede provocarle la muerte por fallo cardíaco.

El informe detalla cómo los bóvidos, animales gregarios que necesitan el amparo de su grupo para sentirse seguros, son separados de su manada, transportados en condiciones estresantes, inmovilizados con cuerdas para fijarles el armazón de fuego en los cuernos y después soltados en un entorno desconocido, ruidoso y hostil. El fuego les produce auténtico pavor, una reacción instintiva que el ser humano conoce desde que el Homo erectus empezó a usar hogueras para ahuyentar animales hace casi 800.000 años. Los veterinarios concluyen que, aunque no se les provoquen heridas visibles, los daños musculares, el sufrimiento respiratorio y el estrés son muy similares a los de una lidia clásica.

Los Bous a la Mar de Dénia y Jávea representan otra modalidad que cada año genera mayor rechazo social. En julio de 2026, el rapero alicantino Arkano presentó ante el Ayuntamiento de Dénia más de 67.000 firmas recogidas por PETA para pedir su abolición, mientras que el colectivo Dénia Animal Save organizó una manifestación en la que participó casi un centenar de personas bajo un calor extremo. Su coordinador, Álvaro Tarancón, afirmó que aterrorizar a los animales no debería ser motivo de celebración. Los toros son empujados desde un recinto portuario al agua, donde son sacados atados con cuerdas por la cabeza, sesión tras sesión, durante toda una semana.

Fuera del mundo del toro, la fundación FAADA documenta desde hace años cómo en distintos puntos de España se celebran festejos que implican a otras especies. En Villanueva de la Vera (Cáceres), un burro es paseado, zarandeado y rociado con bebida durante la fiesta del Peropalo. En las Luminarias de distintos pueblos de Ávila o Castellón, caballos y mulas son obligados a saltar por encima de hogueras a pesar de su miedo instintivo al fuego. En distintas localidades de Asturias y Girona se sueltan patos en el mar para que los bañistas los persigan y atrapen, una práctica que ha sido condenada por sentencia judicial en Puerto de Sagunto. Y en Canarias, las peleas de gallos continúan legalizadas, con más de 1.100 carnets de participación concedidos por la administración.

Los festejos con animales también tienen víctimas humanas

Para colmo, el sufrimiento no solo afecta a los animales. Las cifras de personas heridas y fallecidas en festejos taurinos cada verano son, para muchos colectivos, la otra cara de una misma moneda de violencia institucionalizada. Por ejemplo, el verano de 2024 dejó al menos 202 personas heridas y dos fallecidas en festejos populares con toros en España, según datos de PACMA, que además señaló la presencia de menores de entre 15 y 17 años entre los heridos. En 2022, el balance fue todavía peor, con 15 muertos en todo el país, ocho de ellos en la Comunitat Valenciana.

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La Plataforma Defensa Animal ha denunciado varios incidentes recientes en la misma zona. En Tírig (Castellón), un joven de 21 años perdió la vida durante unos festejos taurinos, y en Castalla (Alicante) un niño de dos años resultó herido de gravedad tras caer de una grada. En Burriana (Castellón), la primera semana de septiembre de 2026 se saldó con tres personas hospitalizadas tras varias cogidas durante las fiestas de la Misericòrdia. Cada verano, los servicios de emergencia atienden a centenares de heridos en este tipo de actos, cuya asistencia sanitaria corre a cargo de los fondos públicos.

Imágenes del Toro de la Vega
Imágenes del Toro de la Vega | Fuente: Agencias

Diego Nevado, responsable de la Plataforma Defensa Animal, nos cuenta que su entidad pide la abolición inmediata de todos los actos taurinos.

"Evidentemente nuestro balance siempre va a ser negativo mientras los animales sigan siendo usados para entretener a las personas, por lo que pedimos la abolición inmediata de todos los actos taurinos, tiro y arrastre o cualquier otra forma de diversión a costa del sufrimiento de otro ser vivo. Encima, todos los años se implica a la infancia, que no es más que otra víctima, y tampoco parecen importar los constantes heridos e incluso muertos que cada verano dejan estos actos", denuncia.

Precisamente sobre esto, el Partido Animalista (PACMA) ha convocado una nueva edición de la manifestación antitaurina 'Misión Abolición', que tendrá lugar este sábado 19 de septiembre a las 17:30 horas en la Puerta del Sol de Madrid, según ha informado este miércoles la formación.

Los festejos con animales nos cuestan millones de euros al año

Una investigación de AnimaNaturalis ya puso cifras al dinero público invertido en sostener este modelo. Según sus datos, 1.820 ayuntamientos españoles organizan festejos populares con toros, destinando un total de más de 42 millones de euros anuales a su financiación. La provincia de Castellón lidera el ranking con 4.398 festejos, seguida de lejos por otras zonas de la Comunitat Valenciana, Aragón y Castilla-La Mancha. El municipio alicantino de Xàbia encabeza la lista nacional con 117 festejos anuales en los que se utilizan al menos 216 toros.

Dinero público para festejos con toros (Anima Naturalis)
Dinero público para festejos con toros en 2019 | Fuente: AnimaNaturalis

En relación a esto, la ONG ADDA recuerda que España es el único país de la Unión Europea que todavía tolera y autoriza este tipo de conductas bajo la excusa de la tradición, financiándolas además con dinero público. Las denuncias, protestas y peticiones para que los gobiernos pongan fin a esta situación se suceden de forma constante, pero la respuesta de las autoridades sigue siendo, en palabras de la organización, el silencio, la tolerancia o la indiferencia.

Mientras tanto, algunos municipios han empezado a dar pasos en la dirección contraria. Mataelpino, en Madrid, sustituyó hace años los toros de su encierro anual por bolas de poliespán en lo que se conoce como el Boloencierro. El Ayuntamiento de Vergel (Alicante) suspendió un espectáculo taurino infantil alegando la protección de la infancia y de los animales ante las altas temperaturas. Son ejemplos todavía minoritarios, pero que demuestran que es posible mantener la fiesta sin que el sufrimiento forme parte del programa.