El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica antes de cada cita con las urnas una macroencuesta preelectoral que se ha convertido en un termómetro casi obligado de la campaña. Son estudios de gran tamaño —24.000 entrevistas a domicilio en 2004, 17.488 en 2016, más de 17.000 en 2011—, pero su trabajo de campo se cierra semanas antes de la votación, lo que deja fuera los giros de última hora. Esa distancia temporal explica buena parte de los desvíos, y también de los aciertos, que recogemos a continuación.
El criterio de la selección es el contraste entre lo que pronosticaron las encuestas y lo que acabaron diciendo las urnas. Hay episodios de acierto notable, como la mayoría absoluta de Rajoy en 2011, y otros en los que el escenario se desmoronó: en 2016 el CIS colocó a Unidos Podemos por delante del PSOE y el orden no se alteró; en 2004, la victoria que atribuía al PP quedó desmentida por el resultado. La lista combina ambos extremos y se remonta a 1993, cuando buena parte de los sondeos apuntaba a un cambio de Gobierno que no llegó.
1El sondeo que daba ganador al PP y que el 11-M convirtió en papel mojado
El CIS publicó a comienzos de marzo de 2004 su macroencuesta preelectoral para las generales del 14-M, un estudio de 24.000 entrevistas a domicilio cuyo trabajo de campo se había realizado entre el 24 de enero y el 15 de febrero. Atribuía al PP de Mariano Rajoy el 42,2% de los votos y 176 escaños —la mayoría absoluta exacta— frente al 35,5% y 131 diputados del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, una ventaja de 6,7 puntos. El sondeo mostraba además una contradicción llamativa: el 34% prefería una victoria socialista frente al 32% que deseaba una popular, y Zapatero era el favorito para presidir el Gobierno, aunque solo el 11% creía que ganaría. Es el único caso desde 1996 en que el barómetro del CIS no acertó al partido vencedor.
Tres días antes de los comicios, los atentados del 11-M en Madrid dinamitaron ese escenario. El PP cayó al 37,6% y 148 escaños y el PSOE subió al 42,6% y 164 diputados, con casi once millones de votos. El desfase respecto a la estimación del CIS fue el mayor de su serie: 4,49 puntos menos para los populares y 7,09 más para los socialistas, que dieron la vuelta a los 6,7 puntos de ventaja previstos. La participación se disparó al 77%, 8,5 puntos más que en 2000. La encuesta poselectoral del propio CIS, realizada entre el 23 de marzo y el 3 de abril, recogió que los atentados influyeron "mucho o bastante" en el voto del 21,5% de los encuestados y que un 10,6% decidió su papeleta en los tres días siguientes a la masacre. El voto por correo, emitido antes del atentado, dio al PP ocho puntos de ventaja.
