A mediados de agosto, el precio de los carburantes encadenó su sexta subida semanal consecutiva y acumuló un encarecimiento más del 21% desde que decayó la rebaja del IVA al 10% a principios de julio, tal y como recogía el Diario AS. La gasolina y el diésel se asomaron a los máximos del año en plenas vacaciones de verano.
Qué ha pasado con la gasolina y el diésel
La escalada del petróleo por la guerra entre Estados Unidos e Irán, junto al conflicto en Ucrania, volvió a disparar el precio del crudo y contagió a los surtidores. No fue un movimiento aislado: seis semanas seguidas de subidas han convertido la excepción en rutina.
La rebaja del IVA al 10% (el impuesto sobre el valor añadido que pagamos al llenar el depósito) funcionó como colchón durante la primera parte del año. Cuando decayó a principios de julio, el precio final quedó expuesto a la tensión geopolítica.
El resultado es un encarecimiento que supera el 21% en comparación con los niveles previos a la retirada de la medida fiscal. No es un ajuste menor: llenar el depósito cuesta bastante más que a comienzos de julio, y la comparación semanal no deja dudas.
El petróleo no solo reacciona al conflicto de Oriente Próximo. La guerra en Ucrania mantiene las rutas de suministro tensas y los mercados miran cada noticia con miedo a un corte.
Qué significa para tu bolsillo cada semana
Si utilizas el coche a diario, la subida no es un dato abstracto. Cada semana de encarecimiento se traduce en un desembolso mayor en el surtidor. La referencia del 21% acumulado sirve para dimensionar el golpe: un repostaje que costaba 50 euros al inicio del verano ahora puede superar los 60.
El impacto tampoco es uniforme. Quienes necesitan el coche para trabajar o viven en zonas sin transporte público no tienen margen para elegir. Las familias con presupuestos ya ajustados por el alquiler y la cesta de la compra absorben la subida sin red.
Seis semanas consecutivas de subidas no dejan margen: el carburante ha pasado de alivio fiscal a mordisco mensual.
La retirada de la rebaja del IVA era conocida, pero ha coincidido con un conflicto internacional que amplifica el problema en el peor momento para la economía doméstica.

Petróleo, IVA y qué puedes esperar a partir de ahora
La rebaja del IVA al 10% suavizó el precio final durante meses. Al decaer a principios de julio, se activó la combinación más cara para el surtidor: menos descuento fiscal y más tensión geopolítica. La guerra entre EEUU e Irán mantiene al crudo en alerta casi permanente.
Este patrón no es nuevo. En 2022, con la crisis energética, y en la retirada de estímulos tras la pandemia, el petróleo convirtió un cambio fiscal en una tormenta para el bolsillo. La diferencia ahora es que la escalada bélica añade una capa de incertidumbre difícil de predecir.
El efecto fiscal es tan importante como el geopolítico. La rebaja al 10% venía compensando parte de la subida del crudo. Su retirada no se produjo en un momento neutro, sino con el petróleo al alza por los ataques en Oriente Próximo.
En la práctica, el conductor ve dos incrementos a la vez: el del coste internacional del barril y el de la parte impositiva. Separarlos es complejo, pero el resultado es un solo número en el panel de la gasolinera.
Si la escalada bélica frena, el precio podría estabilizarse; si el conflicto se prolonga, la presión alcista no desaparecerá a corto plazo.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? La gasolina y el diésel sumaron seis semanas al alza y acumulan más del 21% desde julio.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos los conductores, sobre todo a quienes usan el coche a diario sin alternativa de transporte.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comparar precios, planificar repostajes y vigilar la evolución del crudo.



