Yo no había oído hablar de la bebida BORG hasta que he visto el estudio: hasta 17 copas en una garrafa. Y no, no es una exageración.
Qué es exactamente un BORG y por qué suena tan inofensivo
El blackout rage gallon es justo lo que sugiere su nombre: una garrafa de plástico de un galón (unos 3,7 litros) llena de alcohol, mezcladores y saborizantes. En los campus de Estados Unidos se ha convertido en un clásico de las fiestas diurnas: partidos, festivales y tailgates. Hasta le ponen frases graciosas a la botella para subirla a redes.
La investigadora Andrea C. King, profesora de psiquiatría y neurociencia del comportamiento en la Universidad de Chicago, lo explica sin rodeos. Mezclar licores fuertes con sabores dulces y encima compartir la garrafa convierte el exceso en un juego social. Y un juego de este tipo rara vez termina en una sola copa.
El trabajo de Rutgers, publicado en Journal of Studies on Alcohol and Drugs, es el primero en aportar datos de consumo de BORG. Encuestaron a más de 100 personas de universidades públicas y privadas de Estados Unidos, y de ahí salió una foto bastante incómoda.
El dato que te deja helado: 17 copas y un tercio de desmayos
La cifra estrella es esta: una sola garrafa puede contener hasta una quinta parte de licor, lo que equivale a unas 17 copas estándar. No hablamos de un combinado suave para alargar la tarde. Es una cantidad pensada para tumbar a cualquiera, aunque el sabor dulce la disfrace de refresco.
Y luego están las consecuencias. Casi un tercio de los encuestados asegura que sufrió un desmayo tras un evento de este tipo. Un 17% acabó vomitando y un 59% hizo o dijo algo de lo que se arrepintió. Además, el estudio recoge informes de lesiones y visitas a urgencias. El dulzor de la bebida disimula el alcohol y empuja a beber más.
Una tendencia que nació para reducir daños acaba provocando desmayos en uno de cada tres jóvenes.
El mito del 'reduce daños' que los influencers vendieron
Durante la pandemia, los BORG se vendieron en redes como una forma de reducir la transmisión del virus y la contaminación de bebidas. Incluso se decía que añadir electrolitos, cafeína o agua ayudaba a minimizar la resaca. Los datos de King son claros: estos supuestos efectos positivos no existen. Y el consumo no se quedó en la pandemia: sigue vivo en fiestas diurnas y previas de partidos.
No es la primera vez que un juego de beber se disfraza de inofensivo. Ya pasó con los jungle juice o los punch de garrafa en las universidades. La diferencia ahora es el empaque de autoconsumo responsable que lo hace parecer más controlado. Y eso es justo lo peligroso.
King pide conversaciones abiertas entre padres y estudiantes para reducir riesgos. No se trata de todo o nada, sino de decidir si ir a un evento BORG y, si vas, cuánto alcohol pones en tu garrafa. Estar informado también es un plan.
Así que si te llega una invitación a un evento BORG, decide antes de levantarte del sofá. Llevar menos alcohol, no compartir la garrafa o directamente no ir también es una opción. No hace falta ser aguafiestas para ahorrarte un blackout.
🧠 Para soltarlo en la cena
Una garrafa de BORG equivale a diecisiete copas de alcohol.




