El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica antes de cada cita con las urnas una macroencuesta preelectoral que se ha convertido en un termómetro casi obligado de la campaña. Son estudios de gran tamaño —24.000 entrevistas a domicilio en 2004, 17.488 en 2016, más de 17.000 en 2011—, pero su trabajo de campo se cierra semanas antes de la votación, lo que deja fuera los giros de última hora. Esa distancia temporal explica buena parte de los desvíos, y también de los aciertos, que recogemos a continuación.
El criterio de la selección es el contraste entre lo que pronosticaron las encuestas y lo que acabaron diciendo las urnas. Hay episodios de acierto notable, como la mayoría absoluta de Rajoy en 2011, y otros en los que el escenario se desmoronó: en 2016 el CIS colocó a Unidos Podemos por delante del PSOE y el orden no se alteró; en 2004, la victoria que atribuía al PP quedó desmentida por el resultado. La lista combina ambos extremos y se remonta a 1993, cuando buena parte de los sondeos apuntaba a un cambio de Gobierno que no llegó.
2El 'sorpasso' de Unidos Podemos que el CIS dio por seguro y nunca se produjo
El 9 de junio de 2016, a pocas horas del arranque de la campaña del 26-J, el CIS publicó su macroencuesta preelectoral —17.488 entrevistas realizadas entre el 4 y el 22 de mayo— y certificó algo inédito desde la Transición: por primera vez, el PSOE no sería ni primero ni segundo. La coalición Unidos Podemos, que integraba a Podemos, IU, En Comú Podem, Compromís y En Marea, obtendría el 25,6% de los votos y entre 88 y 92 escaños; los socialistas caerían al 21,2% y a 78-80 diputados, hasta doce por debajo. El sorpasso dejó de ser una hipótesis de tertulia y se instaló en el relato de toda la campaña: Mariano Rajoy lo esgrimió para reclamar una "gran coalición" y Pablo Iglesias habló de asumir "responsabilidades muy importantes" después de las urnas.
El 26-J desmintió el pronóstico. Unidos Podemos se quedó en 71 escaños y el PSOE conservó la segunda plaza con 85, catorce más que la coalición que el CIS situaba por delante. El organismo público había sobreestimado a Iglesias en 17-21 diputados y subestimado a Sánchez en cinco o siete, y tampoco acertó en el resto del tablero: atribuía al PP 118-121 escaños (logró 137) y a Ciudadanos 38-39 (se quedó en 32). No se libraron las encuestas privadas ni los sondeos a pie de urna —Sigma Dos para TVE y GAD3 para ABC y Cope—, que auguraban un adelantamiento por entre diez y quince escaños que nunca se produjo. Al trabajo de campo se le señaló además una tara: el acuerdo Podemos-IU se cerró el 9 de mayo, con el sondeo ya en marcha.
