La película 'Ink' de Danny Boyle inaugura Venecia y desentraña el origen de The Sun de Murdoch

El director de Trainspotting adapta la obra de James Graham sobre el nacimiento del tabloide británico y su apuesta por el sexo, el morbo y el desprecio a la verdad. La crítica la lee como el origen de la desinformación que hoy campa en redes.

Danny Boyle inaugura la Mostra de Venecia con Ink, su película sobre el nacimiento de The Sun y la fábrica de desinformación de Rupert Murdoch. El director de Trainspotting no viene a pasear el ego: viene a abrir el melón de cómo un periódico decidió que el morbo vende más que la verdad.

De 'Trainspotting' a abrir la Mostra destripando 'The Sun'

La jugada tiene su aquel. La filmografía de Danny Boyle siempre ha buscado la emoción rápida, pero esta vez apunta al origen del desastre. Adapta la obra de teatro homónima de James Graham para contar cómo en 1969 Murdoch compró un periódico en crisis, puso a Larry Lamb al mando y cambió las reglas del oficio para siempre.

La misión era superar al Daily Mirror y convertirse en el diario más vendido del mundo. ¿El camino? Fichar con talonario a periodistas de tabloides rivales y dar a la gente 'lo que hace en su tiempo libre': beber, sexo y fútbol. Nada de cinco W. El morbo manda.

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La apuesta funcionó en ventas y reventó la redacción. The Sun se convirtió en un caballo de Troya que acabó con la unión sindical de la imprenta y empujó a la clase obrera británica a votar contra sus propios intereses, con Margaret Thatcher asomando en el horizonte.

Para contarlo, Boyle reúne a Guy Pearce como un Murdoch casi secundario y a Jack O'Connell como un Larry Lamb excesivo que cruza todas las líneas rojas: airear información sensible sobre el secuestro de la mujer de un compañero es solo la primera parada del desastre. Claire Foy completa un reparto que da lustre al set.

Lo más incómodo de 'Ink' no es lo exagerado de su puesta en escena, sino reconocer en 1969 el embrión exacto del ruido que hoy nos traga.

La película se siente a ratos más como un videoclip de dos horas que como un drama serio de redacción. Los fundidos, la banda sonora a todo trapo y las cartelas recuerdan al Boyle más efectista. Es una contradicción clara: denunciar el sensacionalismo con fuegos artificiales.

El diagnóstico acierta; las formas, puro fuego artificial

La lectura política es contundente. Boyle y Graham aciertan al abrir el melón de la desinformación y conectarla con influencers, redes sociales, Elon Musk y Donald Trump en la escena final. Es un golpe seco que te deja sin aliento, aunque no siempre se traduzca en buen periodismo cinematográfico.

Sí, a los protagonistas se les regalan coartadas morales. Murdoch queda como un empresario que no ve con buenos ojos a Lamb, pero calla mientras suben las ventas. Solo en el plano final le sale el colmillo, convertido ya en espejo de nuestra podredumbre informativa. La mayoría de las críticas coincide en que la forma se come al fondo.

Murdoch sale casi limpio y el verdadero villano es un espejo

En rueda de prensa, Boyle contó que nadie quería producir la película y que Canal+ y StudioCanal apostaron por una historia que, aunque nace en 1969, buscaba hablar del presente. También defendió que no quiso convertir a Murdoch en monstruo: su llegada representaba 'un soplo de aire fresco en una sociedad británica muy rígida'. Suena bonito hasta que piensas en Fox News.

O'Connell, por su parte, rebajó la culpa de su personaje: Larry era solo una pieza de un engranaje dominado por el consumismo y el capitalismo. Pues vale. La responsabilidad diluida entre el sistema y el contexto es justo lo que ha permitido que el sensacionalismo mutara en clickbait sin pagar factura.

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La película llega en el momento justo para discutir el estado del periodismo, aunque sea desde una forma tan estridente que a menudo juega en su contra. Aun así, el tono de urgencia está justificado y el espejo final duele más que todos los fundidos del montaje. Pearce y Foy compensan algunas escenas que se pasan de frenada.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Danny Boyle ha inaugurado Venecia con Ink, sobre el nacimiento de The Sun y el sensacionalismo de Murdoch.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque plantea que la desinformación actual empezó con un periódico que decidió vender morbo en 1969.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos define: convivimos con las consecuencias de aquel clic y no hay gafas de agua.