El fenómeno de El Niño de 2026 será "muy fuerte" y sin precedentes, al menos según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El organismo de la ONU advierte de que el episodio, activo desde junio, alcanzará su apogeo a finales de año y se extenderá al menos hasta febrero de 2027. Elevará el riesgo de calor extremo, sequías e inundaciones.
La OMM prevé un episodio sin precedentes. Según su último pronóstico, la intensidad será muy fuerte, algo que no tiene parangón en los registros. El patrón climático, caracterizado por el aumento del calor en la superficie del agua del Pacífico tropical, provoca efectos en todo el planeta. Esta vez se superpone al calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles.
El patrón climático conocido como El Niño se define por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical. Ese calor extra altera la circulación atmosférica y desencadena cambios en las lluvias y en las temperaturas de buena parte del planeta. Con la actual superposición del cambio climático, la OMM insiste en que los riesgos son mayores.
De hecho, El Niño está activo desde junio. Ya causa estragos en Latinoamérica, con sequías e inundaciones. La OMM vigila de cerca un evento que será muy intenso y que va a continuar durante los próximos meses, y el riesgo en España es real.
¿A quién afecta y qué se espera en España?
Y es que el riesgo de calor extremo, sequías e inundaciones no se limita a América Latina. Los patrones de lluvias pueden alterarse en muchas regiones, incluida Europa, según la OMM. En España, el episodio podría notarse en forma de temperaturas por encima de la media y lluvias más irregulares.
En el caso concreto de nuestro país, los pronósticos estacionales que manejan los servicios meteorológicos apuntan a un otoño y un invierno con una probabilidad elevada de temperaturas por encima de lo habitual en amplias zonas. La AEMET utiliza estos escenarios para elaborar sus avisos. La recomendación de la OMM pasa por mantener la vigilancia ante posibles episodios de calor tardío y por seguir de cerca la disponibilidad de agua.
El calor extremo, las sequías y las inundaciones podrían marcar los próximos meses en varias regiones del planeta, incluida España
Las consecuencias dependerán de la intensidad y de la duración final del fenómeno. Conviene recordar que El Niño no es una tormenta aislada, sino un patrón que modifica el comportamiento de la atmósfera durante meses. Por eso, los efectos tienden a notarse de forma progresiva.
El cambio climático y un fenómeno distinto
La OMM recuerda que El Niño es un fenómeno natural cíclico. Sin embargo, el calentamiento global lo convierte en un multiplicador de riesgos. El planeta ya arrastra una subida sostenida de las temperaturas por la quema de combustibles fósiles. Ahora, el evento natural eleva aún más la temperatura media mundial y modifica en muchas regiones los patrones de lluvias. Ese es el contexto: dos fenómenos que se superponen.

Los precedentes recientes sirven de advertencia. Los episodios de El Niño intensos suelen coincidir con años más cálidos a escala global. La sequía y las olas de calor afectan a la agricultura, al agua y a la salud pública. Las inundaciones, por su parte, golpean infraestructuras y viviendas. Como hemos mencionado al inicio, los organismos insisten en que este episodio podría prolongarse al menos hasta febrero de 2027.
El Niño forma parte de un ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Alterna fases cálidas y frías cada varios años. Sin embargo, los estudios climáticos señalan que el calentamiento de fondo está haciendo más probables los fenómenos extremos. El actual es distinto por su duración y por el calor acumulado en los océanos.
Sea como fuere, lo que es realmente importante es que la vigilancia será clave en los próximos meses. Las actualizaciones de la OMM permitirán ajustar las previsiones a corto plazo y, para el ciudadano, esto se traduce en una llamada a consultar los avisos meteorológicos y extremar la precaución en las zonas expuestas. Como en todo, la información oficial, y no los bulos, deben guiar las decisiones en situaciones de gravedad como esta.



