Muere Juan Tamariz a los 83 años en Madrid, y con él se apaga una manera única de entender la magia.
La noticia la confirmó su hija Ana a través de las redes sociales. Según el comunicado familiar, Juan Manuel Tamariz-Martel Negrón falleció por causas naturales en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, acompañado por sus hijos y con la serenidad de quien se despide sin aspavientos.
No es una despedida cualquiera. El mago madrileño era, sencillamente, un referente mundial de la magia y un comunicador extraordinario, dos rasgos que no siempre caminan juntos.
Durante décadas, su figura fue sinónimo de ilusionismo en España. Juan Tamariz logró algo nada sencillo: que la magia se viviera como un arte cercano, despojado de solemnidad y lleno de humanidad.
Un mago que convirtió la baraja en escuela
Para varias generaciones, Juan Tamariz fue la puerta de entrada a un tipo de magia que sucede a pocos centímetros del espectador. Su nombre quedó unido a la magia española como pocos, con un estilo reconocible al instante: humor, aparente caos y un control absoluto del ritmo.
Había algo de teatro en cada juego. Su famoso grito de guerra, ese «¡Chantatacháaaaan!» con el que remataba los trucos, formaba parte de un lenguaje propio que convirtió la baraja en en un escenario portátil. El resultado era pura cercanía.
Hay artistas que desaparecen y dejan un vacío; Juan Tamariz deja una baraja, una sonrisa y una manera de mirar.
Su violín imaginario, sus cartas, sus gestos exagerados y su manera de equivocarse a propósito para después sorprender siguen siendo una escuela para magos de todo el mundo. Lo fácil era imitarle; lo difícil era igualar su capacidad de conectar con el público.
Una escuela de mirada. A eso no se llega por casualidad, sino por oficio, por estudio y por un respeto enorme hacia quien observa.
Una despedida serena en Madrid
La familia transmitió la noticia con una sobriedad que también forma parte del personaje. Su hija Ana, que sigue la estela de su padre al frente de una escuela de magia, comunicó el fallecimiento en un mensaje breve y agradecido. El mago se despidió sin sufrir y sonriendo, según la propia familia.
Ese detalle importa. Tamariz no solo hizo reír: hizo que la magia recuperara un lugar central en la cultura popular española, lejos del truco frío y cerca de la emoción compartida.
Merece una ovación. Y quizá también un instante para recordar aquello que convirtió cada aparición en un acontecimiento: la sensación de que, con él, lo imposible podía ocurrir en el salón de casa.
Su desaparición deja una ausencia difícil de medir. Pero también deja un repertorio de gestos, un vocabulario y una forma de plantarse ante el público que siguen vivos en cada mago que se reconoce heredero de su mirada.
Por qué Juan Tamariz cambió la magia española
El legado de Tamariz no se explica solo por su dominio técnico, que fue enorme. Se explica por su capacidad para traducir la magia a un idioma popular, comprensible y alegre. Su magia de cerca transformó la manera de enseñar y de aprender ilusionismo, una disciplina que él defendió con generosidad pedagógica.
En una época en la que la magia televisiva podía parecer un espectáculo de trampas invisibles, Tamariz apostó por mostrar el artificio como parte de la fiesta. Su aparente torpeza era, en realidad, una forma de respeto: el espectador no era un enemigo al que vencer, sino un cómplice al que invitar a jugar.
Por eso su magisterio va más allá de los trucos. Enseñó a mirar, a dudar, a dejarse sorprender y a entender que la emoción también es un efecto óptico. La magia española actual no se entiende sin su influencia, y su escuela familiar mantiene viva esa manera de hacer y de transmitir.
Conviene recordar que Juan Tamariz no solo fue un gran mago: fue un creador de lenguaje. Su risa, su ritmo y su amor por el juego quedan como una lección de generosidad escénica.
La escuela familiar es, hoy, el mejor resumen de aquella manera de entender el oficio: un lugar donde la técnica se aprende, pero donde la emoción se contagia.
Ficha técnica
- Nombre completo: Juan Manuel Tamariz-Martel Negrón.
- Edad: 83 años.
- Lugar del fallecimiento: Hospital Clínico San Carlos, Madrid.
- Legado: La magia de cerca, la escuela familiar y el humor como lenguaje escénico.




