Jon Rahm deja LIV Golf después de calificar de 'inaceptables' las condiciones del relanzamiento del circuito saudí. Lo ha confirmado su abogado en una audiencia de bancarrota en Estados Unidos, según Sky Sports. El adiós ya está en marcha.
Después de tres años, el que fuera el fichaje estrella de la liga disidente se baja del barco justo cuando el barco hace agua. Y no es una forma de hablar: el LIV está inmerso en un proceso de bancarrota del capítulo 11 en en Estados Unidos desde que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí le retiró su apoyo al final de la temporada, tras invertir 5.000 millones de dólares en cuatro años.
Qué ha pasado exactamente con el LIV 2.0
La frase que lo resume todo la soltó el abogado John Beck ante el tribunal: 'El señor Rahm ha revisado de forma independiente los términos propuestos del LIV 2.0 y ha determinado que esos términos son inaceptables para él, y no va a participar en el LIV 2.0'. Traducido: el español no se sube al rediseño del producto.
El español es, junto a Bryson DeChambeau, uno de los dos nombres más grandes que le quedaban al circuito. Y también uno de los que más dinero tiene pendiente de cobrar: según Sky Sports, se le deben hasta 150 millones de dólares (unos 113 millones de libras) por lo que resta del contrato que firmó hace casi tres años. Ambas partes trabajan ya en un acuerdo de separación que, según The Athletic, debería cerrarse el próximo 15 de octubre.
El laberinto judicial: García salió, Rahm no
Aquí viene el detalle que explica el enfado. Cuando el LIV entró en bancarrota, varios jugadores, entre ellos Sergio García, lograron que el juez levantara la suspensión automática sobre sus contratos. Eso les abría la puerta a negociar con otros circuitos de cara al año que viene. A él no se le concedió esa misma vía de escape.
Mientras su futuro se cocina a fuego lento en los juzgados, el español ha preferido quedarse en casa. Rahm se ha bajado del Open de España, que arranca este jueves en Madrid, para estar junto a su mujer, Kelley, que espera su cuarto hijo. El golf puede esperar; la familia, no.
El LIV quiso reinventarse con una versión 2.0; el problema es que su jugador más caro no tiene la menor gana de probarla.
Lo que este adiós cambia en el golf mundial
El portazo al LIV no deja a Rahm sin red. El español ya ha ido moviendo piezas para volver a los circuitos tradicionales. En mayo cerró su pulso con el DP World Tour y pagó alrededor de 2,21 millones de libras en multas por jugar torneos en conflicto. Con eso se aseguró licencias condicionales para 2026 y, de paso, se dejó abierta la puerta a la Ryder Cup.
Lo que rechazó fue la vía rápida del PGA Tour. El circuito americano le tendió un programa especial de reincorporación, el Returning Member Program, al que también podían acogerse Cameron Smith, Bryson DeChambeau y Brooks Koepka. Solo Koepka dijo sí. Al no aceptar, Rahm se enfrenta a una suspensión obligatoria de un año antes de poder volver, lo que en la práctica le dejaría fuera hasta finales de agosto de 2027.
Su caso no es aislado. La fuga de nombres hacia el LIV fue una sangría que el golf tradicional tardó en digerir, y ahora el movimiento se invierte: el circuito saudí entra en barrena y los que se marcharon tienen que negociar su regreso casi desde cero. Koepka marcó el camino aceptando el programa del PGA Tour; el español, en cambio, se ha quedado sin la vía rápida.
Queda por ver si el acuerdo de separación se firma el 15 de octubre o se rompe en el último minuto. Y queda por ver si Rahm aprieta para llegar a tiempo a la próxima Ryder Cup o si se toma 2027 como un año sabático forzoso. Su regreso depende ahora de un pacto que aún no está cerrado.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Rahm deja el LIV tras rechazar las condiciones del relanzamiento.
- 🔥 Por qué arde: Se le deben hasta 150 millones y el PGA le espera con un año de sanción.
- 📲 Lo que viene: El acuerdo de separación debería cerrarse el 15 de octubre.

