El próximo 12 de agosto cambiará la forma en que compramos alimentos envasados. El nuevo reglamento de envases de plástico de la UE (PPWR, por sus siglas en inglés) obliga a la industria a incluir un 30% de plástico reciclado en los envases de alimentación, entre otras medidas. Las empresas, aunque comparten el objetivo de sostenibilidad, alertan de dificultades prácticas y económicas.
La norma, que entra en vigor el martes, también prohíbe las monodosis de plástico para salsas como el kétchup o la mayonesa, fija límites a las sustancias PFAS (compuestos químicos usados como barrera en envases de comida rápida) y sienta las bases para un etiquetado armonizado en toda la Unión Europea.
¿Qué cambia a partir del 12 de agosto?
Según la ingeniera Sílvia Palomé, responsable de Packaging en Eurecat, “es una normativa revolucionaria” que conjugará sostenibilidad con el modelo de consumo actual. El reglamento no solo impone nuevas exigencias: también reconoce a las empresas que ya han avanzado en el uso de materiales reciclados. Muchas han tenido que cambiar maquinaria y procesos de producción, con la inversión que ello implica.
La industria alimentaria tendrá que elevar progresivamente el porcentaje de material reciclado: los objetivos se revisarán al alza en 2030 y 2040. La adaptación afecta de lleno al coste de los envases, que ya representan entre el 10% y el 15% del presupuesto de elaboración de un producto, según los datos del sector.
¿Cuáles son los principales retos para la industria?
El primer escollo es la falta de materiales reciclados certificados. Sonia Muro, directora de Sostenibilidad de Florette Ibérica, señaló en la feria Expo FoodTech de Bilbao que, aunque más del 95% de sus envases son reciclables, no existe suficiente disponibilidad de poliolefina reciclada. “No hay un organismo que valide o certifique estos materiales”, lamentó.
Otra preocupación es la percepción del consumidor. María de Dios Maqueira, directora de Packaging de Mahou San Miguel, advirtió de que el cambio en las botellas puede modificar la impresión de calidad. “No podemos hacerlo a cualquier precio”, subrayó. Por su parte, Carmen Sánchez, de Procircular, recordó que el envase debe proteger el alimento y garantizar la seguridad alimentaria, más allá de las exigencias ambientales.
El cambio no puede hacerse a cualquier precio: la industria pide más conocimiento técnico y materiales certificados para no poner en riesgo la calidad.
Las dificultades con el plástico reciclado
No solo los grandes fabricantes de alimentos muestran inquietud. El sector de los plásticos reciclados también advierte de limitaciones técnicas.
Patricia Aymà, fundadora de Benviro, explica que el reciclaje del plástico es viable siempre que se añada material virgen para mantener la calidad. “Cada vez que se funde, el plástico pierde prestaciones”, indica. Esto es especialmente delicado en los envases en contacto con alimentos.
Aymà reclama que la normativa abra más la puerta a los bioplásticos, que en su opinión pueden ser una alternativa viable. Actualmente, la regulación solo los permite en aplicaciones muy limitadas, como las bolsitas de té, aunque algunas empresas tienen certificaciones que demuestran que un bioplástico puede soportar más de doscientos lavados.
Otro punto crítico es que el uso de plástico reciclado no elimina los microplásticos ni garantiza el reciclaje real. Para que los envases se reciclen, deben estar correctamente identificados, separados y contar con un mercado que lo haga económicamente viable. Aymà sentencia: “Aunque las empresas quieran cumplir con con la legislación, en la práctica puede resultarles muy complicado, porque su producto quizá nunca llegue a reciclarse”.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El reglamento de envases de plástico de la UE exige un 30% de material reciclado desde el 12 de agosto.
- 👥 Quiénes son los afectados: La industria alimentaria y los consumidores, por el posible impacto en precios y envases.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Puede encarecer productos y plantea retos de certificación, pero también impulsa envases más sostenibles.



