Si tienes óvulos congelados y ya no quieres ser madre, la ley te obliga a conseguir dos informes médicos que acrediten que no puedes usarlos. Si eres hombre y donaste semen, basta con que lo digas. Esa diferencia está a punto de desaparecer.
El Congreso admitió a trámite en abril una proposición del PSOE para reformar la Ley 14/2006 de reproducción asistida. La votación fue contundente: 303 síes, 33 noes y 8 abstenciones. El texto elimina el doble filtro médico que hoy impide a las mujeres destruir o donar sus óvulos sin el aval de dos especialistas.
Una ley que deja sin voz a las mujeres
Laura García Sánchez vitrificó sus óvulos a los 40 años. Con 45 completó un tratamiento de ovodonación y hoy tiene cuatro embriones congelados que ya no necesita. Quiere donarlos a otras mujeres, pero la normativa actual se lo impide. «Yo no puedo disponer de mis embriones. O espero a cumplir 50 años, mientras sigo pagando su conservación, o pido dos informes médicos que avalen que no voy a poder ser madre». Esa exigencia solo existe para las mujeres; los hombres, recuerda, «simplemente les dan luz verde para destruir lo donado».
Joaquín Llácer, ginecólogo y portavoz de la Sociedad Española de Fertilidad, lo explica sin matices: «Resulta brusco, pero en este país es más fácil que una mujer aborte un embrión que no quiere que deshacerse de ellos antes de la implantación». La ley actual obliga a las mujeres a esperar hasta los 50 años —el límite legal del periodo fértil— o a presentar un dictamen favorable de dos especialistas independientes y ajenos al centro. Sin ese papel, el ovocito sigue en el tanque de nitrógeno, año tras año.
El atasco de los bancos de óvulos y el coste mensual
La burocracia produce un efecto colateral: los bancos de óvulos se llenan. Muchas mujeres abandonan la conservación, no porque quieran, sino porque no pueden pagarla ni pueden destruir las muestras. «Las mujeres abandonan porque no quieren seguir costeando la conservación. Y entramos en una dinámica donde no hay igualdad», subraya Llácer. El gasto mensual por mantener los óvulos congelados —un extra que se prolonga durante años— empuja a muchas a desistir sin haber resuelto su situación.
Vanessa Vergara, directora médica de IVI España y Portugal, aplaude la reforma: «Facilita la toma de decisiones reproductivas más libres, informadas y adaptadas a cada mujer, mejorando el uso de la técnica y reduciendo barreras innecesarias». La medida cobra sentido en un país donde la edad media del primer hijo supera los 32 años y la natalidad está en mínimos (1,2 hijos por mujer). La vitrificación de óvulos es ya la principal herramienta para mitigar el retraso biológico.
La proposición elimina la tutela médica que hoy solo se exige a las mujeres, mientras los hombres deciden sin trabas sobre sus gametos.
¿Y los embriones? La próxima batalla
El texto admitido se ciñe a los óvulos sin fecundar. Los embriones —los óvulos ya fecundados— no están incluidos, aunque varios grupos parlamentarios ya han pedido ampliar la reforma durante la tramitación. Hoy, destruir un embrión requiere los mismos dos informes o aguardar a los 50 años. Llácer tacha la exigencia de «aberración» y recalca que «a ninguna mujer se le exige nada para interrumpir una gestación» en el marco de la ley del aborto.
La directora de IVI, en cambio, pide prudencia: «Aquí entran en juego consideraciones éticas adicionales que no son comparables con los gametos». Defiende avanzar hacia un sistema que, «manteniendo todas las garantías éticas y legales, permita procesos más ágiles y centrados en la voluntad de las pacientes».
Próximos pasos en el Congreso
La reforma conecta con una tendencia europea hacia la eliminación de barreras médicas en las decisiones reproductivas. En Bélgica o el Reino Unido, la destrucción de gametos depende del consentimiento informado, sin informes clínicos. La proposición del PSOE se alinea con ese criterio, pero deberá pasar por ponencia y comisión, donde se negociará si incluye o no a los embriones.
El texto aún tiene que pasar por el filtro de las enmiendas y la votación final en el Pleno. El amplio respaldo inicial —303 votos, con el apoyo de PSOE, Sumar, ERC, Junts y PNV— anticipa un recorrido tranquilo, aunque el calendario legislativo aún no tiene fechas cerradas. Los expertos de la Sociedad Española de Fertilidad calculan que la reforma podría estar aprobada definitivamente en la primavera de 2027, liberando a las mujeres de una traba que consideran «única en Europa». Mientras, miles de ovocitos siguen almacenados en los bancos de fertilidad a la espera de una ley que devuelva el control a sus dueñas.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Congreso admitió a trámite en abril de 2026 una proposición del PSOE para reformar la ley de reproducción asistida.
- Por qué te importa: Elimina la exigencia de dos informes médicos para que las mujeres puedan destruir sus óvulos criopreservados, equiparando sus derechos a los de los hombres.
- A quién afecta: A las mujeres que han vitrificado óvulos y quieren decidir libremente sobre ellos, así como a las clínicas de fertilidad y a las receptoras de donaciones.
- Hacia dónde vamos: La reforma se debatirá en comisión y pleno; se espera que se discuta la inclusión de los embriones durante la tramitación parlamentaria.



