Junio ha sido el mes más trágico en las carreteras desde 2010, con 142 personas fallecidas en 123 siniestros mortales. Los datos, confirmados por la Dirección General de Tráfico (DGT), suponen 51 víctimas más que en junio de 2025 y ponen cifras a un verano que arranca con la siniestralidad disparada.
La cifra no se veía desde hace más de una década y medio y coincide con un repunte de la movilidad sin precedentes: solo en junio se registraron 42,8 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 3 % más que el año pasado. La combinación de más coches en la carretera y más accidentes graves ha encendido todas las alarmas.
El peor junio en más de una década
El balance oficial de la DGT no es solo la mayor mortalidad en un mes de junio desde 2010, sino que también rompe la tendencia a la baja que se venía observando en los últimos años. El organismo precisa que el incremento se concentra en las salidas de vía y en las colisiones frontales, dos tipos de siniestro que suelen dejar una letalidad muy alta cuando ocurren en carreteras secundarias.
Además, en junio se produjeron varios accidentes con tres o más víctimas mortales, algo que agrava el balance porque cada siniestro suma varios fallecidos de golpe. El dato preocupa.
Carreteras convencionales, el punto negro del verano
La geografía del drama es clara: de los 142 fallecidos, 111 perdieron la vida en carreteras convencionales, frente a los 58 que se contabilizaron en esas mismas vías en junio de 2025. Son carreteras de doble sentido, con cruces a nivel y sin separación física de carriles, donde cualquier exceso de velocidad o distracción multiplica las consecuencias.
La DGT sostiene que este repunte disparará la vigilancia durante el resto del verano. Radares, controles de velocidad y campañas específicas son previsibles en las próximas semanas, coincidiendo con las operaciones salida y retorno de agosto.
Las carreteras convencionales registraron 111 de los 142 fallecidos, casi el doble que un año antes.
Las multas, bajo la lupa: cuándo se puede anular una sanción
El endurecimiento de los controles trae consigo una cascada de sanciones, pero también un debate jurídico sobre sus garantías. La empresa de defensa de automovilistas Pyramid Consulting insiste en que la Administración debe respetar escrupulosamente el procedimiento sancionador y sus abogados recuerdan varios supuestos en los que una multa puede no prosperar.
No basta con una foto de la matrícula. Para que una multa por exceso de velocidad sea válida, la normativa exige que el expediente incluya dos imágenes tomadas desde posiciones diferentes, de modo que se pueda identificar el vehículo y contextualizar la infracción. Un juzgado ya anuló una sanción porque la fotografía era prácticamente oscura y no permitía reconocer la vía ni las condiciones del tráfico.
Otro punto sensible son los márgenes de error de los radares, que pueden llegar al 7 % en los cinemómetros móviles. Si la velocidad registrada está cerca del límite sancionable, aplicar correctamente esos márgenes puede ser determinante. Pyramid ha logrado sentencias favorables cuando la Administración no ha respondido a las alegaciones sobre este aspecto, vulnerando el deber de motivación.
También hay que vigilar los plazos de notificación. Una resolución reciente anuló una multa por rebasar un semáforo en rojo porque el segundo intento de notificación se había realizado fuera de plazo. El procedimiento importa tanto como la infracción.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Junio ha sido el mes con más muertes en carretera desde 2010, con 142 fallecidos en 123 siniestros.
- 👥 Quiénes son los afectados: Conductores, pasajeros y peatones, con especial incidencia en carreteras convencionales.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Mayor vigilancia en agosto, más multas y un debate abierto sobre las garantías del procedimiento sancionador.



