Con la llegada de la primera ola de calor del verano, la tentación de poner el aire acondicionado a tope se convierte en una de las principales amenazas para el presupuesto doméstico. Cada grado de más en el termostato dispara el consumo, y mantener la casa fresca durante todo el día puede acabar convirtiendo la factura de la luz en un susto. La buena noticia es que no hace falta pasar calor ni tirar la casa por la ventana: basta con aplicar una serie de ajustes sencillos y de sentido común que, sumados, marcan la diferencia.
Esta lista reúne cinco trucos prácticos, pensados para aplicarse de inmediato y sin necesidad de hacer obras ni comprar aparatos caros. El criterio que los une es doble: por un lado, atacan el derroche energético allí donde se produce, y por otro, requieren un esfuerzo mínimo por parte de quien los pone en práctica. Desde pequeños cambios de hábito hasta un mantenimiento básico del equipo de climatización, son medidas que cualquiera puede adoptar durante los días de más calor para aliviar el golpe en el bolsillo sin sacrificar el confort en casa.
3Instala toldos y baja persianas en las horas de más sol
Bajar persianas y correr toldos antes de que el sol golpee los cristales ataca directamente el origen del problema: en verano, buena parte del calor que entra en una vivienda no llega por el aire de la calle, sino por la radiación solar que atraviesa los vidrios y calienta suelos, muebles y paredes, que luego actúan como acumuladores térmicos. La lógica es simple: evitar que entre calor es casi siempre más barato que expulsarlo después, y cuanto más fresca esté la casa a media tarde, menos tendrá que trabajar el aire acondicionado para alcanzar el confort. El IDAE incluye bajar toldos y cerrar persianas entre sus recomendaciones estivales, y los expertos insisten en que el factor decisivo es el horario: bajar la persiana a las cuatro de la tarde puede llegar tarde si el sol lleva horas entrando por la ventana. Por eso lo eficaz es actuar cuando la fachada empieza a recibir sol directo, sobre todo en ventanas orientadas al sur, oeste o suroeste, que son las que más calor acumulan por la tarde.
No todas las barreras funcionan igual: un toldo o una persiana exterior bloquea la radiación antes de que atraviese el cristal, mientras que una cortina interior solo actúa cuando parte del calor ya ha entrado, por lo que la combinación de protección exterior e interior suele ser la más eficaz. La medida tiene además la ventaja de costar poco o nada en el día a día, y cuando implica inversión (un toldo en una ventana muy expuesta) se amortiza en menor uso de climatización: estimaciones como las de UCI cifran en hasta un 60% el recorte del gasto energético que puede suponer aprovechar toldos y persianas en las horas de más sol. Conviene complementarla con ventilación cruzada por la noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior es más fresco, para que la casa parta de una temperatura más baja cada día. Es, en definitiva, uno de los pocos trucos de esta lista que funciona sin gastar electricidad: reduce la demanda de frío artificial en lugar de intentar enfriar después.
