5 trucos para bajar la factura de la luz durante la ola de calor

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Con la llegada de la primera ola de calor del verano, la tentación de poner el aire acondicionado a tope se convierte en una de las principales amenazas para el presupuesto doméstico. Cada grado de más en el termostato dispara el consumo, y mantener la casa fresca durante todo el día puede acabar convirtiendo la factura de la luz en un susto. La buena noticia es que no hace falta pasar calor ni tirar la casa por la ventana: basta con aplicar una serie de ajustes sencillos y de sentido común que, sumados, marcan la diferencia.

Esta lista reúne cinco trucos prácticos, pensados para aplicarse de inmediato y sin necesidad de hacer obras ni comprar aparatos caros. El criterio que los une es doble: por un lado, atacan el derroche energético allí donde se produce, y por otro, requieren un esfuerzo mínimo por parte de quien los pone en práctica. Desde pequeños cambios de hábito hasta un mantenimiento básico del equipo de climatización, son medidas que cualquiera puede adoptar durante los días de más calor para aliviar el golpe en el bolsillo sin sacrificar el confort en casa.

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Combina el aire acondicionado con ventiladores de techo

ventilador de techo

El ventilador de techo no baja la temperatura real de la habitación, pero genera una corriente de aire que, por efecto de la evaporación del sudor, reduce la sensación térmica entre 2 y 4 grados. Esa es precisamente la clave de la combinación: al sentir más fresco, se puede subir el termostato del aire acondicionado sin perder confort. El Departamento de Energía de Estados Unidos calcula que un ventilador de techo permite aumentar el ajuste del equipo unos 4 grados Fahrenheit (algo más de 2 °C) sin sacrificar bienestar, y un estudio de la Universidad de California en Berkeley, realizado en Singapur, midió que subir el aire de 24 a 26,5 °C y compensar con ventiladores reduce el consumo energético un 32% con el mismo nivel de confort. En España, los expertos de la Fundación Renovables lo plantean además como un uso complementario: ventilador de techo a primera hora de la mañana y al final de la tarde, y aire acondicionado solo en las horas centrales de más calor, cuando el ventilador por sí solo no alcanza el confort térmico.

El impacto en la factura es lo que hace que este truco merezca estar en la lista. Con los precios actuales de la electricidad, un ventilador cuesta unos 8 céntimos por hora de funcionamiento, frente a los aproximadamente 20 céntimos del aire acondicionado: aclimatar solo las cuatro horas centrales del día supondría unos 24 euros extra al mes con el aire y menos de 10 con el ventilador. El "truco maestro" que circula entre instaladores y técnicos de climatización es programar el aire a 26 o 27 °C y activar simultáneamente el ventilador a velocidad baja: el aire frío, que tiende a acumularse en las zonas bajas, se distribuye de forma homogénea, la sensación térmica cae de 3 a 4 grados y el compresor, el componente que más consume, trabaja menos, con ahorros de hasta el 30% en la factura. El ventilador apenas añade gasto (un modelo eficiente con motor DC consume en torno a 16 vatios, comparable a una bombilla LED) y supone una inversión de entre 80 y 200 euros que dura décadas. Eso sí, conviene recordar que solo genera ahorro si hay personas en la estancia y que en climas muy secos y con temperaturas superiores a unos 40 grados, soplar aire caliente puede resultar contraproducente.