Reconócelo: el 'nuevo Ozempic' ya tiene nombre, se llama retatrutida, y se está vendiendo de forma ilegal.
El Ozempic se hizo famoso cuando medio Hollywood confesó usarlo para adelgazar, aunque es un medicamento pensado para la diabetes. Ahora hay un nombre nuevo rondando por redes y grupos de WhatsApp: la retatrutida. Y no, no es un suplemento de herbolario.
Qué es la retatrutida y por qué dicen que es el doble de potente
La retatrutida es un fármaco en fase experimental que desarrolla el laboratorio estadounidense Eli Lilly, el mismo que está detrás de Mounjaro. Se diseñó para actuar sobre el metabolismo, la obesidad y el sobrepeso con patologías asociadas, y también para controlar la glucosa en sangre.
El detalle que la ha puesto en el mapa es su efecto sobre el peso. Imita varias hormonas que el cuerpo produce de forma natural cuando comemos, las que avisan al cerebro de que ya estamos saciados. Cuantas más imite, más fuerte es el golpe.
El detalle que lo cambia todo: imita tres hormonas, no una
Aquí está la clave. El Ozempic (semaglutida) imita una sola hormona, la GLP-1. El Mounjaro (tirzepatida) imita dos, GLP-1 y GIP. Y la retatrutida imita tres hormonas en lugar de una: GLP-1, GIP y glucagón.
El glucagón tiene que ver con cómo el cuerpo quema energía. Por eso el efecto de este fármaco no sería solo comer menos, sino también acelerar el gasto calórico. Una doble vía.
Lo que se vende por WhatsApp como un milagro puede ser cualquier cosa menos retatrutida: ahí está el verdadero peligro.
¿Y cuánto peso se pierde? Los datos más sólidos salen del ensayo de Fase 3 TRIUMPH-4, con más de 2.300 participantes. Con la dosis más alta, 12 mg, se perdió un promedio del 28,3% en 80 semanas, y el 65,3% bajó de un IMC de 30 y dejó de cumplir los criterios de obesidad. En una extensión a 104 semanas, los casos más severos llegaron al 30,3%.
Traducido a la vida real: alguien que pese 120 kilos podría perder unos 35 kilos en año y medio. Ahí es nada.
Por qué el mercado negro es lo más peligroso de todo esto
Un fármaco que interviene en el metabolismo con tanta potencia no sale gratis. En la dosis más alta, el 43% de los participantes tuvo náuseas, el 33% diarrea, el 26% estreñimiento, y el 25% vómitos. La disestesia, esa sensación rara de ardor u hormigueo en la piel, apareció en un 21%, y se vieron aumentos en la frecuencia cardíaca.
Y aquí llega lo grave. La retatrutida no tiene aprobación regulatoria en ningún país porque sigue en fase experimental, y no se espera que la consiga antes de 2027. Aun así, en agosto de 2026 la ANMAT argentina alertó de su venta por redes sociales, webs y WhatsApp. Lo mismo hicieron el ISP de Chile y el Ministerio de Salud de Panamá. En España, la AEMPS tampoco ha dado luz verde.
El problema no es solo que sea ilegal. Es qué te inyectas. No hay forma de verificar qué contiene ese vial: puede no llevar retatrutida, llevar otra dosis, estar mal conservado o directamente contaminado. Es jugar a la ruleta rusa con el brazo.
Ya lo vivimos con el Ozempic: cuando la demanda se disparó, aparecieron versiones falsificadas y clínicas pirata. La historia se repite con cada fármaco que promete adelgazar sin esfuerzo, y siempre paga el mismo: el que se lo inyecta.
Mi conclusión es sencilla. La retatrutida pinta muy bien sobre el papel, con esos porcentajes que dejan al Ozempic en pañales. Pero un medicamento que todavía no existe de forma legal no puede venderse como solución milagrosa por WhatsApp. Cuando Eli Lilly termine sus ensayos y las agencias den el visto bueno, hablamos. Hasta entonces, el consejo sensato es el de las autoridades: nada que no haya autorizado la agencia reguladora correspondiente.
🧠 Para soltarlo en la cena
Imita tres hormonas, pero no es legal en ningún país.



