Con la llegada de la primera ola de calor del verano, la tentación de poner el aire acondicionado a tope se convierte en una de las principales amenazas para el presupuesto doméstico. Cada grado de más en el termostato dispara el consumo, y mantener la casa fresca durante todo el día puede acabar convirtiendo la factura de la luz en un susto. La buena noticia es que no hace falta pasar calor ni tirar la casa por la ventana: basta con aplicar una serie de ajustes sencillos y de sentido común que, sumados, marcan la diferencia.
Esta lista reúne cinco trucos prácticos, pensados para aplicarse de inmediato y sin necesidad de hacer obras ni comprar aparatos caros. El criterio que los une es doble: por un lado, atacan el derroche energético allí donde se produce, y por otro, requieren un esfuerzo mínimo por parte de quien los pone en práctica. Desde pequeños cambios de hábito hasta un mantenimiento básico del equipo de climatización, son medidas que cualquiera puede adoptar durante los días de más calor para aliviar el golpe en el bolsillo sin sacrificar el confort en casa.
4Desplaza los consumos a las horas valle
Con la tarifa regulada PVPC en vigor, el precio de la electricidad se divide en tres tramos horarios y la diferencia entre ellos se dispara precisamente en los días de ola de calor: el aire acondicionado dispara la demanda a media tarde y primera hora de la noche, que es cuando el kWh resulta más caro. Desplazar los consumos que se pueden programar —lavadora, lavavajillas, secadora, horno o la carga de dispositivos— a las horas valle (de 00:00 a 08:00 entre semana y todo el día los fines de semana y festivos) permite pagar por esa misma energía un precio sensiblemente menor, en ocasiones hasta tres veces inferior al de las horas punta en jornadas de máxima demanda. Es un ahorro que no exige ninguna inversión, solo cambiar de hábito, y por eso suele aparecer en los primeros puestos de cualquier guía para aliviar la factura en verano.
La clave está en que el aire acondicionado no es el único gasto: los electrodomésticos de gran consumo representan una parte importante del recibo y, al concentrarlos en valle, se puede recortar la factura hasta en un 25% según estimaciones de consumo con discriminación horaria. En una ola de calor conviene además adelantar la refrigeración: enfriar la vivienda a primera hora de la mañana, cuando la electricidad es barata y el exterior aún no aprieta, y reservar las horas valle para los aparatos más voraces. Con los precios horarios del PVPC publicados con un día de antelación, basta consultar la previsión y programar los electrodomésticos para la madrugada más económica, una rutina que convierte el recorte en automático.
