5 trucos para bajar la factura de la luz durante la ola de calor

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Con la llegada de la primera ola de calor del verano, la tentación de poner el aire acondicionado a tope se convierte en una de las principales amenazas para el presupuesto doméstico. Cada grado de más en el termostato dispara el consumo, y mantener la casa fresca durante todo el día puede acabar convirtiendo la factura de la luz en un susto. La buena noticia es que no hace falta pasar calor ni tirar la casa por la ventana: basta con aplicar una serie de ajustes sencillos y de sentido común que, sumados, marcan la diferencia.

Esta lista reúne cinco trucos prácticos, pensados para aplicarse de inmediato y sin necesidad de hacer obras ni comprar aparatos caros. El criterio que los une es doble: por un lado, atacan el derroche energético allí donde se produce, y por otro, requieren un esfuerzo mínimo por parte de quien los pone en práctica. Desde pequeños cambios de hábito hasta un mantenimiento básico del equipo de climatización, son medidas que cualquiera puede adoptar durante los días de más calor para aliviar el golpe en el bolsillo sin sacrificar el confort en casa.

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Sube el termostato del aire acondicionado uno o dos grados

TERMOSTATO INTELIGENTE MEROSS

Subir el termostato uno o dos grados es probablemente el ajuste con mejor relación entre esfuerzo y ahorro de toda la lista, porque ataca directamente la variable que más pesa en el consumo: la diferencia entre la temperatura interior y la exterior. Cuanto menor es ese salto térmico, menos tiene que trabajar el compresor para mantener la estancia fría. El IDAE estima que cada grado que se baja el termostato aumenta el consumo en torno a un 7-8%, y la OCU sitúa el ahorro por cada grado que se sube en cerca de un 6%, mientras que la nueva guía de la Comisión Europea, difundida este verano, habla de un 7% más de electricidad por cada grado por debajo de los 25 ºC recomendados. Si el equipo funciona ocho horas al día, como hace buena parte de los hogares durante una ola de calor, subir la consigna de 22 a 24 o 25 ºC puede recortar la factura en varios euros cada mes sin que el confort se resienta.

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El truco funciona además porque corrige uno de los errores más extendidos: bajar el mando a 18 o 19 ºC con la idea de que la casa se enfriará antes. Eso no acelera el enfriamiento, solo obliga al aparato a trabajar al máximo durante más tiempo y a sobreenfriar. Tanto el IDAE como la OCU sitúan la temperatura de consigna razonable en verano entre 24 y 26 ºC, y apuntan que un grado más es apenas perceptible para el cuerpo, sobre todo si se combina con un ventilador, que puede rebajar la sensación térmica varios grados sin activar el compresor. En plena ola de calor, mantener el aire en 25 ºC en lugar de 23 ºC puede significar un ahorro de entre un 6% y un 8% en el consumo de refrigeración, una cifra que se acumula día tras día.

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