Que aparezcan 97 cartuchos inéditos de Super Mario Bros. en un almacén de Wisconsin suena a leyenda del coleccionismo. Pero ha pasado.
Jason Ganos, responsable de NintendoWire y fanático de Nintendo desde que tiene uso de razón, ayudaba a Kevin Braun —dueño de la tienda vintage OneStopWonders— a reparar máquinas de pinball cuando Braun le pidió que echara un ojo a una caja de videojuegos que llevaba seis años acumulando polvo. Lo que había dentro iba a cambiarle la vida.
La caja que llevaba seis años cogiendo polvo en Wisconsin
La caja, con pegatinas en inglés y japonés, se había enviado el 1 de diciembre de 1995. En la etiqueta ponía que contenía cien copias de Super Mario Bros. / Duck Hunt para la NES, un pack que Nintendo dejó de fabricar cuando la consola ya estaba de capa caída. Nadie le habría dado más valor que el de un cartucho viejo más.
Dentro quedaban 97 unidades envueltas individualmente, cada una con su manual en la parte trasera. Las otras tres se habían esfumado quién sabe dónde. Ganos subió unas fotos a un grupo de coleccionistas en Facebook y las borró a los pocos minutos: los expertos le estaban diciendo que aquello, o era una falsificación muy buena, o era una variante totalmente nueva que nadie había catalogado antes.
Cinco dieces que han hecho historia en PSA
Horas después, Ganos volaba a California con los 97 cartuchos en la maleta, rezando para que la TSA no decidiera desmontarlos por pura curiosidad burocrática. Llegaron intactos. PSA, una de las mayores empresas de autenticación del mundo, confirmó lo que parecía imposible: las 97 copias eran auténticas.
Y no solo eso. Cinco de ellas obtuvieron un 10 perfecto, una puntuación inédita para un cartucho de NES. El desglose total: sesenta de 9,8, treinta y una de 9,6, cinco de 10, y una de 9,4. Claire Shelton, directora de videojuegos de PSA, lo resumió así: «Casi parecía demasiado bueno para ser verdad».
Nintendo fabricó una variante que nunca llegó a ver la luz, y el único motivo por el que estas copias existen es porque alguien evitó que acabaran trituradas para extraerles unos gramos de oro.
La clave del estado impecable no fue un almacén climatizado, fueron las bolsitas de plástico en las que cada cartucho había permanecido protegido del polvo y los arañazos durante décadas. Sin ellas, admite Shelton, los dieces perfectos no habrían existido.
La mayoría de los evaluadores de PSA, que ha examinado cientos de miles de cartuchos a lo largo de los años, cree que encontrar otras copias en un estado similar roza lo imposible. La etiqueta trasera bilingüe, el manual con textos distintos, la placa base con marcas nunca vistas: todo apunta a un lote que Nintendo fabricó y luego quiso desaparecer.
¿Cuánto vale un trozo de historia que Nintendo quiso tirar?
Shelton sitúa el valor de cada cartucho en un rango de cuatro a cinco cifras. «Cuatro cifras sería el mínimo», dijo a IGN. «Creo que fácilmente podría alcanzar las cinco cifras». La subasta arranca el 12 de agosto a través de Goldin Auctions y durará hasta el 9 de septiembre, con tres de los cartuchos como protagonistas. Ganos baraja además subastar uno con fines benéficos.
Lo más fascinante del hallazgo no es solo el dinero. Es que Super Mario Bros. / Duck Hunt fue el primer videojuego que Ganos recuerda haber jugado, y ahora él es quien ha sacado a la luz la última gran sorpresa que escondía esa misma caja de plástico gris. El coleccionismo tiene estas cosas: a veces, el grial está en un trastero de Wisconsin.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 9,5/10. Es difícil ponerle un pero a un hallazgo así: 97 cartuchos de una variante desconocida, cinco dieces perfectos de PSA y una historia con aires de leyenda. Si te va el coleccionismo retro, esto es pura adrenalina.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Han aparecido 97 cartuchos inéditos de Super Mario Bros. / Duck Hunt en un almacén de Wisconsin.
- 🔥 ¿Por qué importa? Cinco obtuvieron un 10 perfecto de PSA, algo nunca visto para un cartucho de NES.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si coleccionas, es un terremoto. Si no, es el recordatorio de que aún quedan tesoros por descubrir.



