Alguien en Microsoft ha decidido que la mejor estrategia es vender la consola más cara que nunca y cruzar los dedos. La Xbox Series X ha amanecido hoy en Europa con una etiqueta de 799,99 euros —200 más que hace 24 horas— en una de las subidas de precio más agresivas que se recuerdan en la historia del hardware de videojuegos.
La cifra no es un rumor: la actualización ya está en la tienda oficial de Microsoft. Y la excusa, la de siempre: crisis de componentes, memoria al doble de precio, etcétera. Lo que poca gente esperaba era un mordisco tan bestia justo cuando la generación encara su recta final.
El mordisco en cifras
La reorganización de precios afecta a toda la familia Xbox. La Series X con lector de discos pasa de 599,99 € a 799,99 €; la versión digital sube de 549,99 € a 749,99 €. La pequeña Series S tampoco se libra: 499,99 € (antes 349,99 €) el modelo de 512 GB y 599,99 € (antes 399,99 €) el de 1 TB.
En Reino Unido, la misma medicina pero en libras. Y en Estados Unidos, el golpe va de 100 a 150 dólares adicionales según modelo. Si sumamos las subidas anteriores, la Series X de lanzamiento ha escalado 300 euros desde 2020. Nunca una consola de sobremesa había sido tan cara a mitad de su vida comercial.
La tradición de abaratar consolas ha muerto: ahora cada revisión trae un sablazo más grande.
La excusa de los componentes y el baile de cifras de Sony
Microsoft habla de <
Sony ya movió ficha en abril: la PS5 Digital saltó a 599,99 euros y la PS5 Pro, a 899,99 euros. Con la Series X a 799,99 euros, la distancia entre ambas compañías se ha esfumado precisamente en lo que solía ser el argumentario de ventas: la consola más potente por menos dinero. Eso sí, Nintendo Switch 2, con sus 449 euros, observa en en la esquina como quien no ha roto un plato.
El usuario de a pie se quedará con una pregunta: ¿por qué comprar una consola que roza los 800 euros si vas a jugar a lo mismo que en la generación anterior, pero con mejor framerate? La respuesta no está en el silicio, sino en la inercia del mercado.
El contexto: cuando la tradición de consolas más baratas se desvanece
Si hacemos memoria, la consola «gorda» costaba 500 euros de salida y al año bajaba a 400 o 350. Eso era una ley del sector: amortizar el hardware en el tiempo y vender juegos, no máquinas. Ahora la estrategia es la contraria: subir precios porque la gente paga de todos modos, y porque ya no hay alternativa real —el PC de gama media empieza en los 1.200 euros—.
Lo más irónico es que este aumento llega cuando el formato físico agoniza. La Series X con disco, el modelo más afectado, es la que permite comprar juegos de segunda mano o revenderlos. Eliminar el lector en la digital y cobrar casi lo mismo roza la broma. Y si a eso le sumas que en 2027 los componentes volverán a doblar su precio, el camino hacia los 1.000 euros por una consola base está más despejado que el horizonte en Ormuz.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 1/10. La única expectación real es saber a cuánto llegará la próxima subida. Si te sobraban 200 euros para renovar el mando, bien; si no, a esperar que Nintendo mantenga la cordura o a poner un ojo en la segunda mano. (Spoiler: también se revalorizará.)
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? La Xbox Series X ya cuesta 799,99 € en Europa tras una subida de 200 €.
- 🔥 ¿Por qué importa? Porque consagra la muerte de la bajada de precios y acerca la barrera de los 1.000 euros.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta de lleno a quien quería estrenar consola este otoño; al resto, le recuerda que el gaming se elitiza.



