Ver mucha televisión encoge el cerebro: el estudio de la USC que deberías conocer

Los escáneres mostraron menos volumen en regiones clave de la memoria tras dos décadas de seguimiento. Y no, no es solo por estar sentado: otras actividades sedentarias no pasan la misma factura.

Que levante la mano quien no haya encadenado tres capítulos de golpe un sábado por la tarde. Pues un estudio de la Universidad del Sur de California (USC) viene a decirnos que ese atracón de series podría estar encogiendo el cerebro, literalmente.

El estudio que ha puesto a temblar a los maratonianos de Netflix

Los investigadores siguieron a cerca de 1.700 personas con una media de 53 años desde finales de los 80. Les preguntaron cuánta tele veían en su tiempo libre. Dos décadas después, les hicieron resonancias magnéticas cerebrales para ver qué había pasado entre tanto capítulo.

En total, los científicos analizaron los datos de todos los participantes, los cuales, fueron sometidos a escáneres cerebrales que revelaron diferencias estructurales generalizadas. Quienes veían la televisión 'muy a menudo' tenían menos volumen en zonas vinculadas a la memoria y a los primeros signos del Alzheimer.

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Además, sus lóbulos frontales y occipitales eran más pequeños, y presentaban más daños en la sustancia blanca del cerebro, esa especie de cableado interno que conecta unas regiones con otras y que se va estropeando con la edad, los infartos y la demencia.

¿Por qué la tele sí y el trabajo de oficina no?

Lo más sorprendente es que el problema no era solo estar sentado. Quienes pasaban muchas horas sentados en el trabajo no mostraban ese encogimiento cerebral; al contrario, su cerebro parecía más sano que el de los teleadictos. Los investigadores creen que los trabajos de oficina, por aburridos que sean, suelen implicar cierta estimulación cognitiva que la tele pasiva no ofrece.

Aquí es donde el estudio se pone interesante: no toda la vida sedentaria es igual. Ver la televisión parece ser particularmente mala porque nos convierte en espectadores pasivos, sin apenas esfuerzo mental. En cambio, otras actividades como leer, hacer sudokus o incluso teclear informes, aunque estés sentado, mantienen el cerebro activo.

Ver la tele 'muy a menudo' se asocia con una reducción real del volumen cerebral en áreas clave, y el sedentarismo laboral, en cambio, parece proteger.

Los hombres salieron peor parados. Al separar los datos por sexo, la mayoría de estos cambios cerebrales se observaron en los varones. Las razones no están del todo claras, pero los autores creen que podría haber diferencias en cómo los hombres y las mujeres procesan la información mientras están sentados.

¿Deberíamos cancelar la suscripción o solo cambiar de canal?

Nadie dice que tengas que tirar el mando a la basura. Pero sí que conviene alternar los atracones de Netflix con otras actividades que pongan a prueba el coco. Un rato de lectura, un puzle o incluso conversaciones estimulantes podrían compensar.

Los médicos, según el estudio, quizá deberían empezar a recomendar no solo 'muévete más', sino también 'cuando estés sentado, elige algo que te haga pensar'. Porque, al final, lo que haces mientras tu trasero está en el sofá importa más de lo que creías.

🧠 Para soltarlo en la cena

Ver la tele encoge el cerebro más que trabajar sentado.

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