Los usos mixtos se consolidan como inversión refugio en el mercado inmobiliario, según JLL

La directora de JLL, Paula Albaladejo, explica cómo la combinación de residencial y comercial reduce riesgos y atrae a inversores que buscan estabilidad en un contexto de tipos altos.

Los activos de uso mixto (viviendas y comercios) se han convertido en el refugio predilecto de los inversores, según JLL. Lo explica Paula Albaladejo, directora de Project & Development Services de la consultora: en un entorno de tipos altos y volatilidad, estos desarrollos combinan resiliencia y flexibilidad, atrayendo a capitales que buscan estabilidad a largo plazo.

¿Por qué los usos mixtos son un refugio?

La clave está en la diversificación. Al integrar residencial y comercial en un solo activo, el propietario reduce el riesgo y puede adaptar el negocio según mande el mercado. Si el retail flojea, los alquileres residenciales sostienen los ingresos. Y al revés. Eso da una tranquilidad que un edificio de uso único no ofrece.

Según los datos del INE sobre transacciones inmobiliarias, la vivienda sigue siendo un bastión, pero los inversores institucionales buscan cada vez más este tipo de proyectos. De hecho, Paula Albaladejo apunta que los capitales value add y core plus están dispuestos a aceptar rentabilidades más ajustadas si a cambio ganan capacidad de estabilización. Es decir, prefieren un activo que aguante los ciclos.

Publicidad

Pero aquí viene el matiz: con los tipos de interés altos, los márgenes financieros se estrechan. La rentabilidad ya no depende tanto de la financiación barata como de la gestión operativa. Y es ahí donde entra un factor decisivo: la pericia técnica.

La gestión experta: el factor diferencial

Paula Albaladejo lo deja claro: un desarrollo de usos mixtos no se improvisa. Hay que concebir el proyecto desde el minuto cero con la flexibilidad suficiente para cambiar de uso sin disparar el presupuesto. Si no, la supuesta ventaja se convierte en un lastre.

La directiva de JLL habla de "un director de orquesta" que coordine a inversores, diseñadores, constructores y operadores. Solo así se evitan ángulos muertos y se protege la liquidez. El proyecto debe permitir modelizar el rendimiento, optimizar la mezcla de inquilinos y proyectar flujos de caja fiables.

En la práctica, eso significa que el project manager tiene que identificar el producto mínimo viable tanto para el inversor como para el mercado de alquiler. Así se asegura que cada euro invertido rinda, porque la eficiencia operativa ha superado a la financiera como motor de rentabilidad.

Resiliencia probada, pero con matices

Los usos mixtos no son una moda pasajera. La propia evolución del mercado inmobiliario en España lo confirma: la gestión activa de estos activos ha demostrado su capacidad para capear crisis. Pero conviene ser realistas: no todo vale. La complejidad urbanística y la maraña administrativa exigen asesoramiento especializado.

Al final, como sostiene Albaladejo, en un territorio tan complejo como el europeo, el dato mata al relato. Las herramientas digitales para anticipar rendimientos y la experiencia de consultoras como JLL se han vuelto imprescindibles. Desconfía del brindis al sol y confía en quien te dice cuánto y cuándo.

Publicidad

En el complejo tablero de los mix-use, el dato es el elemento que mata el relato.

Precisamente por esa exigencia de rigor, el inversor particular que quiera apostar por este modelo deberá apoyarse en profesionales. No es un producto para lanzarse a ciegas, pero bien asesorado ofrece una estabilidad que muchos echaban de menos en el actual escenario.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Los usos mixtos reducen el riesgo en un mercado volátil y se consolidan como inversión refugio.
  • 💡 Por qué te importa: Si buscas estabilidad a largo plazo, este modelo diversifica ingresos y es menos vulnerable a cambios de ciclo.
  • 📊 Apunta estas cifras: No hay una cifra concreta, pero la clave está en que los inversores aceptan yields más ajustados a cambio de resiliencia. La rentabilidad depende de la gestión operativa, no de la financiación barata.