El test de porosidad del cabello con un vaso de agua que te ahorra dinero en productos (y funciona)

Ni tu pelo es solo graso ni hace falta gastarte un dineral en productos. Este test casero te dice la porosidad real y a partir de ahí tú mandas.

Te ha pasado: cada mes te gastas un pastizal en champús y mascarillas, pero al tercer lavado tu melena vuelve a estar apagada, áspera o con el rizo rebelde. Y te preguntas si el problema es el producto o tu pelo. La respuesta, en muchos casos, está en la porosidad capilar, un concepto que apenas se menciona fuera de TikTok pero que puede ahorrarte dinero y disgustos.

Descubrí el test del vaso de agua por casualidad, como casi todo lo bueno en redes. Solo necesitas un vaso y un pelo limpio. Sirve para orientarte sobre cómo de abiertas o cerradas están las escamas de tu fibra capilar. No es un diagnóstico médico, pero a mí me cambió la forma de comprar cosméticos.

Cómo hacer el test del vaso de agua en dos minutos

El truco es tan simple que casi da risa. Lava tu pelo solo con champú (sin mascarilla ni acondicionador) y recoge un cabello que se haya caído de forma natural. Llena un vaso con agua del grifo a temperatura ambiente y suelta el pelo con cuidado, sin empujarlo. Ahora toca esperar unos minutos.

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Si el pelo se queda flotando sin hundirse, tienes una porosidad baja. Si se mantiene a media altura, porosidad media. Y si acaba en el fondo del vaso, porosidad alta. La lógica es sencilla: cuanto más abierta está la cutícula, más agua absorbe, y por eso pesa y se hunde.

El mismo gesto de echar un pelo en un vaso te dice más que tres anuncios de champú.

Ojo: el test es orientativo, no pretende sustituir a un profesional. Pero como punto de partida para escoger productos sin arruinarte, es un puntazo.

Qué significa cada tipo de porosidad (y qué comprar según la tuya)

Una vez que tienes tu veredicto casero, toca traducirlo en la cesta de la compra. Te cuento lo básico para cada tipo, porque la clave está en los ingredientes.

Porosidad baja: las cutículas están tan cerradas que ni el agua ni los nutrientes entran fácil. El cabello tarda en mojarse, en secarse y los productos se quedan en la superficie creando película. Los aliados son los humectantes ligeros (glicerina, aloe vera, ácido hialurónico) y los aceites de molécula pequeña (argán, jojoba). Evita las mantecas pesadas como la de karité y el aceite de coco, que apelmazan. Las fórmulas acuosas y los champús clarificantes ayudan a no acumular residuos.

Porosidad media: es el equilibrio. La fibra deja pasar hidratación y la retiene sin dramas. Puedes usar casi de todo, pero no abuses de siliconas no solubles ni sulfatos agresivos. Mantenimiento y listo.

Porosidad alta: las escamas están levantadas, como una esponja. El agua entra y se evapora rápido. Es común en rizos, cabellos decolorados o maltratados por el calor. Necesitas proteínas hidrolizadas (queratina, seda) para rellenar huecos, más mantecas y aceites densos (coco, ricino) que sellen. Huye de alcoholes secantes y sulfatos fuertes.

El cronograma capilar: la agenda de lavado que lo cambia todo

Ya sabes qué ingredientes te favorecen, pero el siguiente paso es organizarte. El cronograma capilar es un calendario de cuatro semanas donde alternas mascarillas de hidratación, nutrición y reconstrucción en función de tu porosidad. La idea es no usar el mismo producto siempre, sino darle a la fibra lo que necesita cada lavado.

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Si tienes porosidad alta, necesitas más sesiones de reparación al principio. Si es baja o media, mantén un equilibrio entre hidratación y nutrición, dejando la reconstrucción para días puntuales. Y, por supuesto, un champú clarificante de vez en cuando para quitar residuos acumulados.

Yo empecé con productos low cost mientras aprendía a leer los INCI. Me llevó un par de semanas dar con mis cinco básicos (dos champús, tres mascarillas) y aún así metí la pata con una proteína en una mascarilla. Pero la diferencia fue inmediata: el pelo me dura más limpio y la lista de la compra es más corta.

🧠 Para soltarlo en la cena

La porosidad del cabello se mide con un vaso de agua.