Reconócelo: usas Crocs hasta para ir a la compra. Pues el podólogo Manu Vidal dice que son 'una basura para caminar mucho'.
¿Qué hace que un zapato tan 'cómodo' sea malo para el pie?
Manu Vidal, conocido en redes como Podomanu, lo explica con claridad en el podcast Talking Tigers. Andar descalzo por la playa o por casa fortalece la musculatura del pie, pero para patear el asfalto necesitas sujeción de verdad. Las Crocs no la tienen.
Su diseño suelto impide que el talón quede fijo. 'El pie va bailando por dentro', resume el podólogo. Aunque llevemos la tira trasera, no se puede regular, y la combinación de suela plana y empeine abierto convierte cada paso en un microtrauma para las articulaciones.
Un suspenso rotundo: cero sobre diez en sujeción
En uno de sus vídeos más vistos de TikTok, Vidal puntuaba diferentes tipos de calzado según cómo respetan la anatomía del pie. A las Crocs les dio un cero absoluto. La razón: agarre 'demasiado flojo' y un talón que no sujeta nada.
La lista de lo que necesita un calzado para caminatas largas es concreta: ajuste firme, estabilidad, amortiguación, espacio para los dedos y transpirabilidad. Nada de eso lo encuentras en unas Crocs.
Mucha gente las usa a diario sin pensar, y el error se paga con fatiga y posibles lesiones a largo plazo.
'El pie va bailando por dentro. No hay sujeción y eso, a la larga, pasa factura a tus articulaciones'.
Entonces, ¿las tiro a la basura o me las quedo?
El propio experto rebaja el drama: 'Si lo vas a usar un momentito o para caminar poco, póntelas, no hace falta rayarse'. El peligro real llega cuando las conviertes en tu calzado principal para largas jornadas de pie. En esos casos, deportivas con buena sujeción de talón y suela amortiguada son una alternativa infinitamente más sana.
🧠 Para soltarlo en la cena
No uses Crocs para largas caminatas: no sujetan el pie.



