Hay una foto que no debería existir. Es 1988 y Jesús Ugalde, entonces un chaval de veintipocos años, se cuela en el rodaje de Mujeres al borde de un ataque de nervios armado con una cámara y mucha cara. Se esconde tras una columna, dispara cuatro veces y captura el instante en que a Carmen Maura le lanzan un vaso de gazpacho a la cara. Casi cuatro décadas después, esa imagen robada preside la primera exposición individual del fotógrafo: Nada espontáneo, en Matadero Madrid. El título es un chiste privado.
Ugalde no llegó a la fotografía por vocación, sino por una carambola. Empezó en Artes y Oficios pensando que el dibujo era lo suyo, pero un amigo de su hermano —un tal Paco Navarro, uno de los grandes del gremio— le ofreció medir luces y colocar focos. “Paco era de los pocos que lo hacían todo en Madrid: moda, corazón, cultura”, recuerda Ugalde. Y en aquella vorágine, el chaval acabó con su propia cámara en el set de Almodóvar. La foto del gazpacho la guardó para sí durante años.
El archivo secreto de un intruso profesional
Ahora, esa imagen y otras setenta conforman la muestra que permanecerá en la Nave 15 hasta finales de octubre. La selección rompe el patrón porque es la única foto verdaderamente espontánea de todas. El resto son puro oficio: luz medida al milímetro, poses que ocultaban el vértigo de unos famosos que, en los 90, lo mismo grababan un disco que se dejaban retratar en un casoplón para Interviú. Nada de casualidades.
El autor lo resume con una frase que da título a la exposición: “Usar un título como ‘Una mirada a los 90’ me parecía muy genérico. Quise pensar en algo más divertido y que a la vez explicara lo que tenían en común aquellas sesiones: tenías que saber muy bien qué hacer con aquellos personajes, moverlos, sacarlos bien, sacarlos guapos”.
Con un discurso antialgorítmico que el propio Ugalde comparte, la muestra reivindica el oficio artesanal de quien sabía que no bastaba con apretar un botón: había que construir la imagen desde cero y ganarse al personaje.
En los 90, fotografiar a un famoso era un trabajo artesanal que requería complicidad, y Ugalde la consiguió con casi todos.
Martirio sin gafas y un Berlanga versión Gala
Entre los rescates más sonados está el retrato de Martirio sin sus inseparables gafas negras. La foto se tomó durante la sesión para el disco La bola de la vida del amor, en 1991. Ugalde disparó justo cuando la cantante se las quitó un momento. Durante décadas, Maribel le pidió que no la mostrara. “Cada vez que le decía algo de enseñar esta foto, ella me pedía que no lo hiciera”, cuenta. Finalmente, accedió a regañadientes con una condición: “No me gusta, pero si la vas a usar solamente para tu exposición...”. Y ahí está, en gran formato, para que el mundo compruebe que detrás de aquellas gafas había una mujer guapísima.
Otra joya: Carlos Berlanga, fallecido en 2002, aparece caracterizado como Gala, la musa de Dalí, en una imagen inspirada en el cuadro Dalí pintando a Gala por detrás. La foto era parte de un reportaje de Marie Claire en el que famosos se vestían de mujeres a las que admiraban. Berlanga también posó como Audrey Hepburn, pero la versión Gala —con peluca y pose hierática— es la que ahora se exhibe y que Ugalde considera su favorita. Nada espontáneo, claro.
De Alejandro Sanz al cuché: el fotógrafo que teme a la inteligencia artificial
Ugalde fue el fotógrafo de cabecera de Alejandro Sanz durante el boom de Más (1997), y en la muestra hay varias imágenes de aquella época dorada. “Él lo tenía muy claro, delante de la cámara estaba en su salsa”, explica. Amaia Montero, Manolo Tena o Antonio Banderas también pasaron por su objetivo. La mayoría de los retratados se sentía cómodos; solo a Rosana, por ejemplo, no le gustaba posar y había que acompañarla de gira dos días para que aflojara.
Y luego estaba el cuché: Ana Obregón en bañador, Anne Igartiburu en una piscina, “famosas en apuros” que necesitaban dinero rápido. Con el fin de siglo llegaron los cambios, y Ugalde se adaptó a las nuevas herramientas. A sus sesenta y tantos, sigue haciendo moda y carteles para el Teatro Español, pero hay un nubarrón que le preocupa: “Me gustaría poder seguir trabajando y que los profesionales no pasemos a ser elementos prescindibles por culpa de la IA”. De momento, ha sacado del cajón casi cuarenta años de archivo y ha demostrado que no hace falta un algoritmo para retratar a una leyenda. Basta con un ojo entrenado y una columna detrás de la que esconderse.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Jesús Ugalde inaugura en Matadero Madrid la exposición 'Nada espontáneo', su primera antología.
- 🔥 ¿Por qué importa? Porque exhuma retratos inéditos y sin filtros de la cultura pop de los 90.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Es un planazo cultural para cualquier tarde de verano sin tener que pedir permiso.




