Revolcón judicial para el Real Madrid este 2 de julio. El Juzgado de Primera Instancia n.º 102 de Madrid ha rechazado la medida cautelar que pedía el club blanco para no aplicar el protocolo obligatorio de LaLiga contra el acoso sexual. El auto, que ya es firme aunque recurrible, deja claro que, mientras se resuelve el litigio principal, el Madrid tendrá que cumplir como todos los demás.
El club presidido por Florentino Pérez recurrió a la vía civil para tumbar la eficacia del 'Protocolo-Guía ante situaciones de discriminación, violencia o acoso en el ámbito del fútbol profesional'. Su argumento era doble: que la adhesión no podía ser impuesta por LaLiga y que, de no aceptarla, se arriesgaban a que no les inscribieran para la próxima temporada. La justicia no ha comprado ni una cosa ni la otra.
El auto del juez subraya que el Madrid no ha justificado los requisitos para obtener la tutela cautelar. Además, recuerda que el protocolo fue aprobado por la Comisión Delegada de la patronal en desarrollo de la Ley del Deporte de 2022, cuyo artículo 4.5 obliga a las ligas profesionales a contar con este tipo de herramientas. O sea, no es un capricho de Tebas, es un mandato legal.
LaLiga celebra: "No es opcional, es la ley"
Desde la patronal no han tardado en sacar pecho. Según el comunicado emitido esta mañana, el tribunal confirma que LaLiga actuó con plena habilitación legal y en cumplimiento de un mandato expreso del legislador. Javier Tebas suma un punto en su eterno pulso con el Real Madrid, y lo hace en un terreno especialmente sensible.
El protocolo, que entrará en vigor la próxima temporada, exige que cada club cuente con un delegado de protección y puntos violetas en los estadios. El objetivo es prevenir y actuar ante situaciones de violencia de género, abuso o acoso sexual. Algo que, sobre el papel, ningún club debería rechazar.
Guerra fría: protocolo antiacoso y el trasfondo Tebas vs Florentino
Que el Real Madrid haya llevado esto a los tribunales no es casual. El enfrentamiento con LaLiga viene de lejos, desde el reparto de derechos televisivos hasta el Caso Negreira. Aquí el trasfondo es otro capítulo de la guerra abierta entre el presidente del Madrid y el de la patronal. Pero esta vez, la justicia ha puesto el freno rápido.
El auto impone las costas al demandante y, aunque el Madrid puede recurrir ante la Audiencia Provincial, de momento toca acatar. La próxima temporada, en el Bernabéu también habrá que identificar los puntos violeta y formar a un delegado de protección, le pese a quien le pese.

